34 salón internacional del cómic de Barcelona del 5 al 8 de mayo de 2016

¿Seré yo o el salón del cómic cada vez se parece mas al del manga?

Recuerdo que, hace ya algunos años, el salón del cómic era un lugar un tanto “extraño” al que si asistías teniendo cierta edad, la gente te miraba pensando “este no está bien”. Y es que tener incluso 25 años y llevar un cómic en la mano no estaba bien visto por la mayoría de la sociedad. La gente se preocupaba, pensaban “no tendrá novia el pobre”, así que teníamos que asistir casi camuflados, y no me refiero al cosplay, entrando sin que nos pudiera ver algún conocido y saliendo con los comics tapados debajo del brazo por si alguien descubría que nos gastábamos el dinero en eso y no en otras cosas de “provecho”.

Eso si, una vez dentro del salón te encontrabas en tu salsa, ya no tenías que esconderte de nadie porque todos estaban ahí en las mismas condiciones que tú. Se te dibujaba una sonrisa en la cara e ibas a los stands que tenían cajas con cientos de comics para ver si encontrabas aquello que estabas buscando o aquel tebeo que te gustaría tener para toda la vida. Los salones del cómic de antaño eran concentraciones de gente a la que aún le gustaban los tebeos, sitios donde los había de todas clases, antiguos y modernos, incluso algunos que nunca habías visto antes.

Pero un buen día apareció el Manga, un comic japonés que arrasó como un tsunami. Comenzó con un pequeño stand en el salón del cómic y no solamente hoy ya tiene un salón propio, si no que es muchísimo más visitado.

Y es que el salón del cómic no se decir si se ha modernizado o es que ya es más un revoltijo de otras cosas que de cómic en si. Cada día guarda mayor similitud con el del manga, es más, si no fuera porque de vez en cuando cruza una persona disfrazada de Iron Man, Dead Pool o Spiderman, no dirías que es el salón del cómic.

Es muy posible que la aparición del manga, tanto al surgir como al “independizarse”, haya dado y contagiado de frescura y vitalidad al salón del cómic que por si solo posiblemente casi hubiera desaparecido, pero en ocasiones me pregunto ¿será bueno que se haya contagiado tanto?

Al entrar a este Ficomic 2016, me llamó mucho la atención encontrarme con una exposición de coches. Si, de coches, es cierto que eran vehículos que estaban relacionados con personajes de cómic pero… en fin, hacia cierta gracia ver aquellos coches reales en los que se inspiraban los artistas, así podíamos ver desde los típicos 600 de los tebeos de Mortadelo y Filemón de Ibáñez, hasta el Cadillac de Blacksad de Juanjo Guarnido.

Personajes de StarWars para hacerse fotos con ellos, una pequeña exposición de Superheroinas como Power Girl, Spiderwoman o Supergirl, entre otras, un especial al reciente cumpleaños del maestro Ibañez o comics de artistas profesionales y amateurs, eran otras de las exposiciones a ver.

Por lo demás, las editoriales presentando cada vez unos mejores trabajos y dibujantes. Grandes pantallas anunciando las próximas superproducciones de cine. Y por supuesto, la venta de comics, tanto antiguos, de nuevas ediciones o completamente nuevos.

En resumen, un gran salón del cómic que cada vez consigue más espectacularidad pero que a su vez tiende a parecerse cada vez más al salón del manga, esperemos que no acabe siendo lo mismo… o ¿si?

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