Alves: “Me fui sin merecerlo”

El defensa de la Juve se define “culé” y se siente feliz por volver a su casa, pero recalca que su estilo de vida choca con el de los catalanes

Marcos López

Entró como si estuviera en su casa. Feliz, saludando a todos, con gafas de sol, oscuras, como si los rayos fueran a penetrar en la sala de prensa del Camp Nou, ubicada en el subsuelo del estadio. Pero así entró Dani Alves en la que fue su casa durante ocho largos años en los que se convirtió en uno de los mejores laterales de la historia del Barça. Feliz porque «la hostia con clase», como él mismo definió su salida de Barcelona llegando gratis a la Juventus, supuso una bofetada en el rostro de la directiva de Josep Maria Bartomeu. “No quise ser tan extremista”, empezó diciendo el defensa brasileño, que regresó belicoso, y con muchas ganas, a su casa. “No me gusta quedarme dentro con sensaciones malas o energías malas. Por eso, quise ponerla fuera”, añadió.

«Me fui sin merecerlo, por una puerta por la que me querían empujar”, proclamó Alves, quien recordó, además, que concedió esa entrevista al diario ABC de Madrid porque “sabía que ellos no me podían manipular como sí habrían hecho los medios de Barcelona”. Así es, y ha sido siempre, Alves. Cuando estaba en Barcelona, renegaba, y casi a diario, de Madrid. Cuando vive en Turín, sacude a la de Barcelona. “Todo lo que viví en el Barça fue increíble, sensacional. Pero si alguien se ha sentido mal, le pido disculpas”, afirmó.

Alves vivía feliz su regreso al Camp Nou, pisando ese césped (lo besó incluso antes) que hizo suyo por la banda derecha, conectando con Messi, generando una espectacular química futbolística, enseñándole el estadio a Dybala, la joven joya a la que acuna en Turín. «No había tenido hasta ahora la oportunidad de pisar este césped, he sentido una emoción brutal», confesó el brasileño. Tal vez le diría a la emergente estrella argentina lo difícil que resulta jugar contra el Barcelona de Messi en su propio hogar. «En el Camp Nou los partidos se hacen muy largos», admitió Alves.

Tan largos que se necesita un gasto extra de energía para sobrevivir, incluso teniendo un cómodo y tranquilo 3-0 a favor. «Se deberá hacer un esfuerzo bárbaro, pero merecerá la pena porque se habría eliminado al mejor equipo del mundo», recalcó el exdefensa azulgrana, orgulloso de su pasado. «Estoy feliz por volver a mi casa. Soy culé, pero cuando ruede el balón lo aparcaré todo», se autoexigió, consciente de que debe «bloquear» las emociones para encarar un partido que nunca ha vivido.

En el Camp Nou, y con Messi como rival, teniendo, al mismo tiempo, a Neymar, el joven que acunó en Barcelona, como máximo peligro enfrente suyo. Por eso, Alves quiere comportarse «como un profesional», obligado como está a «defender los colores de mi institución y aparcar todo cuando ruede el balón».

Juega ahora con la Juve, pero dice que sigue teniendo el corazón azulgrana, por mucho que su carácter, alegre, extrovertido, distinto y original, no conecte, curiosamente, con la afición del Barça. «No sé cómo me recibirán. Aquí hay muchos que me quieren, me han querido y me seguirán queriendo. Pero en Catalunya las personas son muy, muy, muy especiales. Mi estilo de vida no va con ellos», recordó Alves, poniendo hasta cifras sobre cómo ve la eliminatoria. «Está un 60% para nosotros y 40% para el Barça», añadió el defensa. «Soy culé, independientemente de lo que pase en el partido».

You May Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *