Arturo Vidal, o cuando el desorden es rentable

El chileno, que denunció al Barça por impago, es decisivo por su capacidad para cambiar paisajes confusos

Marcos López

Juega poco, pero cada vez resulta más decisivo. Tiene líos con la directiva, pero él ni se altera. Valverde, tampoco. No existen precedentes en la historia contemporánea del Barça de un jugador que haya demandado al club por impago en unos bonus por rendimiento, todavía vestido con la camiseta azulgrana. Pero Arturo Vidal es un alma libre.

Reclama 2,4 millones de euros, algo que ha irritado a la junta de Bartomeu, por mucho que haya guardado silencio institucional, más preocupada ahora en impulsar, de forma lenta, pero segura, la figura de Emili Rossaud, el candidato continuista en las elecciones del 2021, que de avivar incendios internos. Incendio, y grande es, que el chileno haya pedido, de momento sin éxito, a la comisión mixta de la Liga y a la AFE (Asociación de fútbolistas españoles) que le abonen esa cantidad.

Valverde, en cambio, no le dio importancia alguna. Ni condicionó en absoluto su plan de cara al derbi que empezó mal y acabó peor con ese gol de Wu Lei, que le hizo dilapidar en un despiste final los dos puntos de renta sobre el Madrid.

Arturo Vidal es uno de los suyos. Por mucho que el Inter de Milán, a través de Antonio Conte, quiera reclutarlo, de nuevo, para el calcio. O por el reciente interés del United, un club en perpetuo estado depresivo desde el adiós de Sir Álex Ferguson, también se una al interés por ese poderoso y caótico centrocampista que tiene una indisimulada alma de delantero.

Distinto a todos

No es solo por los goles que marca (lleva seis en apenas 568 minutos de Liga, solo ha jugado el 33%, uno más que Griezmann, que ha disputado 1.470 minutos, el 85%) sino por la extraña capacidad que tiene para decidir partidos. Casi siempre saliendo desde el banquillo porque siendo como es, distinto a todo centrocampista que habita en el vestuario azulgrana, gana cada vez mayor influencia.

El mercado invernal de fichajes acaba de abrirse. Y el chileno estará presente hasta el último día, por mucho que Valverde no quiera ni oír hablar de esa posibilidad, teniendo en cuenta, además, que Aleñá se fue al Betis cedido antes de lo previsto. «Pensaba que, si sucedía, no iba a ser tan pronto, pero él tenía una posibilidad de salir porque así lo decía su contrato», reveló sorprendido el técnico. El canterano, al ver que no jugaba nada (estuvo tres meses pegado al banquillo o a la grada sin pisar el césped), se marchó a Sevilla lo más rápidamente posible.

«Ahora tenemos un jugador menos en el centro del campo, pero no pienso en ningun salida más. No tengo por qué pensarlo», afirmó Valverde antes del derbi. Y después del derbi, menos aún porque el desorden de Arturo Vidal es un tesoro.

«Quizá no es tan académico en el juego de posición como el resto. Pero él siempre aparece por todas partes, es más desordenado», argumentó el técnico, tras el 1-2 del chileno al Espanyol. «Es una virtud cuando necesitamos llegar al área y romper esas secuencia de pases para aparecer desde la segunda línea», añadió.

Y en eso, Arturo es uno de los mejores. Por no decir el mejor del Barça, un equipo que antes vivía del orden posicional. «Arturo es fundamental para nosotros. Solo hay que ver su trayectoria y al vestuario, además, transmite muchísimo», apuntó Suárez. Querido es el chileno por las vacas sagradas (Messi, Luis, Piqué, Alba…) y necesitado también lo es por Valverde.

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