Brutal paliza en el metro de Barcelona

La jueza prorroga la prisión para tres jóvenes que agredieron a un pasajero sin motivo

Por J. G,. Albalat

Entró en el metro como cualquier otro día. Nunca pensó que su vida cambiaría radicalmente en unos segundos. En la parada de L4 del Besòs de Barcelona, tres jovenes entraron en el vagón. Se acercaron a él y si mediar palabra le propinaron una brutal paliza. Le dejaron casi tetrapléjico. Después, los muchachos se jactaron de su hazaña en Whatsapp. “Yo kreo k lo convertimos en polvo de tanto pegarle”, “yo kreo k se izo ceniza loko i volo” “estava a tu lao, ermano, keramos tu y yo el ke le metíamos, los demás en la espalda le daban y tu y yo combakos ke flipas k yo aluciné, sin palabras”, escribieron.

La titular del Juzgado de Instrucción número 14 de Barcelona, Cristina Ferrando, ha aceptado aceptado ahora la petición de la fiscalía y de la acusación particular de prórrogar dos años la prisión preventiva de los tres acusados del ataque, que en agosto cumplirán los dos primeros entre rejas. La magistrada aprecia que persiste el riesgo de fuga y de reiteración delictiva.

La agresión ocurrió a las 5.30 horas el 26 de junio del 2016 en el interior de un vagón del metro de la L4, cuando los tres acusados, identificados gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad, propinaron, según la magistrada, una “brutal paliza” a un pasajero, que entonces tenía 46 años. El hombre recibió golpes y patadas en diversas partes del cuerpo, como en la cabeza y la espalda, que le han provocado daños oculares, una tetraplejia (parálisis de las extremidades) incompleta y trastornos mentales. Los acusados continuaron golpeándoles tras caer al suelo de rodillas y mientras uno le sujetaba por el pelo.

Debido a las lesiones, la víctima sufre una incapacidad permanente absoluta y necesita de un caminador para deambular por su casa y una silla de ruedas autopropulsada para moverse por la calle.

La jueza asegura en su resolución que la agresión fue gratuita, ya que los autores, que tenían entre 20 y 21 años de edad, no conocían de nada a la víctima y no existió ninguna pelea previa ni acción por parte del hombre. El auto destaca, además, que horas después de la agresión los acusados se intercambiaron mensajes de teléfono por Whatsapp en los que “se jactaron” de su actuación y “celebraron” la agresión. En sus conversaciones, los acusados también se mofaban de la víctima, con frases como “pero lo matao al gordo, te digo, se ha llevado la de su vida” y “yo no pare jajaj, el jambo era grande, era enorme el pabo”.

Numerosos testigos

Los acusados no negaron haber participado en la agresión en las declaraciones judiciales que efectuaron tras haberse obtenido contra ellos indicios “muy abundantes y sólidos” de participación en los hechos, como las imágenes de las cámaras de seguridad, la incautación de la ropa que llevaban ese día y la identificación de numerosos testigos, relata la juez.

Pese a que la agresión se produjo el 26 de junio de 2016 a las 05.45 horas de la madrugada, los jóvenes no fueron detenidos hasta el 9 de agosto y no entraron en prisión por orden de la juez hasta tres días después, tras una minuciosa labor de identificación por parte de los Mossos. Por lo tanto, el 12 de agosto expiraba el periodo de dos años de prisión provisional.

La magistrada sostiene que la instrucción, que está a punto de finalizar, se ha demorado dos años “única y exclusivamente” por la gravedad de las lesiones sufridas por la víctima, “habiendo sido necesario esperar a su estabilización por cuanto del dictamen forense definitivo se han derivado datos esenciales para la calificación de los hechos”.

Por este motivo, acuerda la prórroga por otros dos años de la prisión preventiva, ante el riesgo de fuga, porque la pena de cárcel por las lesiones que causaron se puede elevar hasta los 12 años y porque es “altamente probable” que si quedan libres reincidan, dada la brutalidad y gratuidad de su agresión.

Los agresores accedieron al metro sin pagar, rompieron el cristal de un extintor y, una vez en el interior del tren, entre las estaciones de Besòs Mar y Besòs, propinaron patadas y empujones a la víctima, hasta que lograron que cayera al suelo y, a continuación, mientras uno de ellos le cogió por los pelos, los demás le golpearon por todo el cuerpo y le patearon la cabeza.

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