Conoce al Segador de la muerte, el primo mayor del T. rex

Este depredador de 8 metros de largo y cara de bulldog vivió en Canadá hace 79 millones de años

Paleontólogos de la Universidad de Calgary y el Museo Royal Tyrrell han descubierto un nuevo y gran tiranosaurio que reinó hace 79 millones de años en lo que ahora es Alberta, Canadá. Se trata de un depredador de ocho metros de largo cuyo nombre significa «segador de la muerte». Es probable que sus presas fueran otros dinosaurios herbívoros, lo que explicaría su gran tamaño.

Thanatotheristes degrootorum, ese es su nombre científico, es la primera especie de tiranosaurio hallada en Canadá en 50 años. Y también la más antigua. Fue identificada a partir de un fósil fragmentario que consta de partes del cráneo y los huesos de la mandíbula superior e inferior. Los huesos, que aparentemente habían caído por un acantilado y se hicieron añicos en la orilla del río Bow, fueron encontrados por la familia de John y Sandra De Groot (por los cuales se nombró la nueva especie) mientras paseaba en 2010 cerca de la ciudad de Hays, a unos 200 kilómetros al sureste de Calgary.

La mandíbula de Thanatotheristes – Jared Voris

El espécimen quedó olvidado en un cajón del Museo Royal Tyrrell hasta la primavera pasada, cuando Jared Voris, autor principal del estudio, lo examinó. «Encontramos características del cráneo que no se habían visto antes en otros tiranosaurios», afirma. «El fósil tiene varias características físicas, incluidas las crestas a lo largo de la mandíbula superior, que lo distinguen claramente como una nueva especie». Su descripción aparece en «Cretaceous Research».

La evidencia diagnóstica mostró que Thanatotheristes es un pariente cercano de otras dos especies conocidas de tiranosaurios, Daspletosaurus torosus y Daspletosaurus horneri. Las tres especies forman un nuevo grupo de dinosaurios llamado Daspletosaurini.

Este grupo tenía hocicos más largos y profundos y más dientes en las mandíbulas superiores que los tiranosaurios encontrados en el sur de los EE.UU. «Tenían caras más cortas, parecidas a la de un bulldog», dice Voris. Thanatotheristes, que tenía unos ocho metros de largo, probablemente se alimentaba de los grandes dinosaurios herbívoros, como el Xenoceratops, una especie con cuernos, y el Colepiochephale con cabeza redondeada que formaban parte del ecosistema.

El fósil también refleja el carácter del segador. Una cicatriz serpentea por su mandíbula, lo que puede ser el recuerdo de una pelea con otro dinosaurio.

Adaptación al entorno

Los tiranosaurios surgieron por primera vez hace unos 165 millones de años, pero entonces no eran los gigantes que ahora todos tenemos en mente. Algunos rozaban apenas el metro y medio de altura, insignificantes criaturas frente a, por ejemplo, los alosaurios de la época, que podían alcanzar el tamaño de un autobús. Cuando hace 80 millones de años estos depredadores desaparecieron, los tiranosaurios encontraron su oportunidad para volverse gigantescos. Hace 66 millones de años, justo antes de que un gran meteorito se estrellase contra la Tierra poniendo fin a los dinosaurios, el T. rex alcanzaba los 12 metros de largo.

Pero el segador era más pequeño, lo que parece indicar que los tiranosaurios fueron muy dispares. Según los investigadores, las diferencias en tamaño, forma del cráneo y otras características físicas entre los grupos de tiranosaurios de varias regiones geográficas pueden ser adaptaciones a diferentes entornos, tipos de presas disponibles y estrategias de caza. «Algunas especies se adaptan mejor a ciertos entornos», dice Voris. «Esto reduce la competencia y les da una mejor oportunidad de supervivencia».

Estas diferencias también se pueden ver en los ecosistemas modernos con leones y tigres, agrega. Los leones se encuentran en África y prefieren los ambientes abiertos de tipo sabana, mientras que los tigres se encuentran en Asia y optan por los ambientes boscosos.

La investigación también sugiere que los tiranosaurios no compartían un tipo de cuerpo general. En cambio, grupos de diferentes especies de tiranosaurios desarrollaron formas distintas de cráneo, tamaños corporales y otras características físicas, extendiéndose a diferentes entornos donde cada grupo prosperó. «El siguiente paso es probar más esta hipótesis y comparar cómo difieren las especies de tiranosaurio de varias regiones geológicas», explica Voris.

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