David Bisbal: “No necesito ser el número uno para ser feliz”

Más preocupado por su familia que por los discos que vende, el idolatrado artista almeriense inicia en junio la gira ‘Hijos del mar tour’

Por Olga Pereda

Hay algo envidiable en el buen rollo que desprende David Bisbal (Almería, 1979). Se enfrenta a las preguntas de la prensa con energía, sin intensidad fingida. Con una sonrisa y buena disposición. Da la impresión de que si le pides hacer el pino puente lo hace. Con disco nuevo en el bolsillo (‘Hijos del mar’), en junio empieza una gira (el 16 estará en Barcelona) con la que se recorrerá toda España y parte de América Latina. Además, cantará ‘Todo es posible’, tema principal de la película de animación ‘Tadeo Jones, el secreto del Rey Midas’, que se estrena a finales de agosto. Lleva 15 años de carrera y el ‘extriunfito’ no ha perdido la inocencia. Todavía.

¿De verdad ‘Todo es posible’, como dice la canción de ‘Tadeo Jones’? Por supuesto, siempre hay que pensar en positivo.

Su trayectoria demuestra que, efectivamente, no estamos delante de una frase hecha. Ni siquiera estoy pensado en mi carrera, sino en los valores que mis padres me han dado desde pequeñito. Me gusta que mis canciones tengan ese aire de felicidad.

¿Y si le acusan de ‘buenrollista’? El problema no lo tengo yo, lo tienen ellos.

Se enfrenta a una gira muy intensa, con infinidad de público. De jovencito era muy tímido y cantaba de cara a la pared. Sí, me daba vergüenza. Y ahora siempre que me pongo nervioso miro un punto que no tiene que ser necesariamente el público, puede ser una luz o el técnico de sonido. Y eso me ayuda a concentrarme y a relajar nervios.

Usted arrasa. ¿Por qué siente nervios? Porque están ahí. El tiempo te da más seguridad, pero esos nervios de responsabilidad nunca van a desaparecer.

¿Cómo se prepara física y psicológicamente para una gira así? Físicamente me preparo muy bien, sinceramente. Hago deporte a diario. Lo justo para poder llevar bien la gira. La dieta y el deporte son imprescindibles, el punto en el que empieza mi trabajo.

Usted es padre. ¿Qué tal lleva la conciliación de la vida familiar con la laboral? Me organizo para disfrutar de mi familia y ejercer de padre. El viernes regresé de Los Ángeles y fui al colegio a recoger a mi hija [Ella, nacida en 2010 fruto de su relación con Elena Tablada]. Con ella he pasado un fin de semana fabuloso.

¿Su tremenda popularidad no le impide hacer cosas tan cotidianas como recoger a su hija al colegio? Por supuesto que no. Nunca lo voy a dejar de hacer.

Protagoniza la portada de ‘Men’s Health’ con un cuerpazo. Su padre fue boxeador profesional ¿los genes cuentan? El deporte que yo practico no sirve para estar fuerte, ‘musculosamente’ hablando. Yo no entreno por estética, sino por salud. A mis seguidores me gusta inculcarles que tengan una vida sana, hábitos positivos. Pero, vamos, sí, es cierto que mi padre fue deportista y los genes están ahí.

Ganó premios. Siete veces campeón de España. A mí nunca me ha gustado el boxeo, pero sí que admiro las cualidades genéticas de mi padre porque ahora está mayor pero tiene un pulso muy bajo de todo el deporte que hizo en su juventud. Estuvo más de 18 años como profesional.

¿Y de su madre, una profesional de la costura, qué heredó? El parecido físico. Y su capacidad de dar consejos, su calma y su tolerancia.

¿Ya le ha perdonado que le planchara los rizos cuando era un chaval? Por supuesto. Me río cuando pienso en la foto de la comunión, con la raya perfecta a un lado. Menos mal que nunca me peinó con la raya en medio.

Hace unos días escribió en las redes sociales “me parte el corazón la situación del país al que tanto amo”, en referencia a Venezuela, país del que es originario su pareja. ¿No le preocupan las repercusiones políticas del mensaje? Estoy al lado del pueblo de Venezuela, que lucha por tener una vida digna. ¿Cómo no voy a estar del lado de un pueblo que sufre y que lucha pacíficamente por una vida digna?

¿Sabe cuántos millones de discos ha vendido? Nunca me ha importado el número. Entiendo que sí a la discográfica, pero no necesito ser un número uno de ventas para ser feliz.

¿Qué necesita para serlo? Una familia y unos amigos maravillosos. Y tener una sonrisa en mi corazón. Eso me hace sentir un número uno.

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