El Barça da la cara sin Messi

El equipo se sobrepone a la ausencia de su estrella con una brillante victoria frente al Inter de Milán

Por Rafa Tapounet

Privado de Leo Messi, el FC Barcelona hizo de la necesidad virtud para abatir al Inter de Milán y acaricia ya la clasificación para la siguiente ronda de la Champions después de solo tres partidos de la fase de grupos. Consciente de que sustituir al mejor del mundo es una misión sencillamente imposible, el equipo azulgrana se aplicó en explotar facetas del juego que con la presencia del 10 suelen quedar fuera del catálogo –como, por ejemplo, una eficacísima presión tras cada pérdida del balón- y superó con claridad y brillantez (2-0) al conjunto ‘neroazzurro’, que visitaba el Camp Nou por primera vez desde aquella fatídica noche de los aspersores (han pasado ocho años y medio y aún es posible apreciar en el césped las roderas del autocar de dos pisos y cuatro ejes que Jose Mourinho plantó en aquella ocasión ante la portería interista).

Tal como repitieron los protagonistas en los días previos, el partido frente al Inter examinaba a todo el colectivo. Y a Valverde, el primero, después de que el entorno barcelonista hubiera convertido la elección del jugador encargado de ocupar la plaza de Messi en el once en una cuestión capital y con múltiples implicaciones; una decisión de consecuencias potencialmente devastadoras no solo para la suerte del equipo en el encuentro y en la competición sino también para el futuro de varios jugadores. El escogido fue Rafinha, que solo había disputado 11 minutos en la suma de los últimos seis partidos, y a Dembélé, Arturo Vidal y Malcom se les quedó cara de ver cómo se alejaba el NitBus.

Paso al frente del equipo

Había pedido el técnico a sus jugadores que dieran “un paso al frente” para minimizar el impacto de la ausencia de Messi y los futbolistas respondieron con una intensidad poco habitual . Sobre todo en una primera parte magnífica en la que la presión azulgrana ahogó casi por completo el juego del Inter y permitió al Barça acercarse con aviesas intenciones a la portería defendida por el esloveno Handanovic. No con mucha frecuencia, pero sí con la suficiente malicia como para abrir el marcador en una jugada que Rafinha se encargó de iniciar y de finalizar después de un enorme servicio de Suárez.

En el paso al frente colectivo hubo también gestos individuales particularmente destacables, como la exhibición de aplomo y ambición de un Lenglet ya muy asentado en el centro de la zaga, el recital de Arthur a la hora de proteger la pelota y ordenar el juego de ataque (recompensado por el Camp Nou con una atronadora ovación en el momento en que fue sustituido), la brega continuada de Luis Suárez y el despliegue sobrenatural de Jordi Alba, que acabó coronando su descomunal partido con un gol en el minuto 82, tras un clarividente pase interior de Rakitic.

El gol de Alba, premio al juego

Eso sucedió ya en una segunda parte bastante más febril, en la que el Barça respondió a los zarpazos iniciales de los italianos con una ferocidad y un carácter que convirtieron la baja del 10 en un accidente sin demasiada importancia. En el palco, Messi disfrutaba junto a su hijo Thiago de la respuesta de sus compañeros, que volvieron a poner cerco a la portería interista y crearon suficientes ocasiones como para cerrar el partido mucho antes, ya fuera mediante un remate franco de Lenglet en el área pequeña o en un disparo de Coutinho que se estrelló en la madera.

El gol de Alba fue un premio justo a la estupenda actuación coral de todo el equipo, que se inyectó además una buena dosis de confianza de cara al clásico del domingo. Un partido en el que azulgranas y madridistas comparecerán con dinámicas anímicas bien opuestas. El Barça, líder en la Liga, encabeza en solitario el Grupo B da Champions después de un pleno de tres victorias. Y ha demostrado al mundo, y, sobre todo, a sí mismo, que es capaz de resolver compromisos exigentes y de hacer un juegol brillante aun sin el concurso de su gran estrella.

El camino a la ruina, dicen, está asfaltado con excusas, y en el mundo del fútbol no hay excusa más poderosa que haber perdido al mejor. Pero el Barça ha decidido tomar otra ruta. La del trabajo colectivo. La que conduce a la victoria.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *