El Barça golea al Lyon (5-1)

El cuadro azulgrana sella el pase a cuartos de final con goles de Messi (2), Coutinho, Piqué y Dembéle

Pese a liderar con comodidad la clasificación de la Liga y haber obtenido plaza para la final de la Copa del Rey, se diría que el FC Barcelona de esta temporada encuentra su mejor versión cuando suenan las notas del himno de la Champions. Se desvanecen entonces las dudas sobre el estilo y las amenazas de desconexión que proyectan algunas sombras sobre el juego del equipo en las competiciones domésticas y aparece el conjunto fiable, intenso y solidario que aspira a la reconquista de Europa. Ante el Olympique de Lyon, el cuadro de Ernesto Valverde volvió a demostrar que tiene argumentos sobrados para sostener su candidatura. Una primera parte de Luis Suárez y una segunda de Leo Messi condujeron a los azulgranas a una victoria holgada (5-1) con la que certificaron el pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones. ¡Por 12º año consecutivo!.

“Cuídate de los idus de marzo”, aconsejó un vidente ciego a Julio César poco antes de que el Pontifex Maximus, haciendo oídos sordos al aviso, fuera a pavonearse al Senado y acabara con la túnica perdida de sangre. También el Barça, tras la sorprendente eliminación del Real Madrid y el PSG, estaba doblemente advertido de las calamidades que pueden acontecer en esta época del año, pero, a diferencia del Dictator Perpetuus, decidió tomárselas muy en serio.

Ortodoxia y galones

Dispuso de salida Valverde un once tan inesperado como el desenlace de ‘Titanic’, con Sergi Roberto en el lateral derecho, Arthur aportando control en la zona ancha y Philippe Coutinho completando la línea de ataque, mientras Ousmane Dembélé, resentido aún de la pequeña elongación que sufrió en el bíceps femoral de la pierna izquierda en el partido frente al Rayo, lo miraba todo desde el banquillo.

La apuesta por la ortodoxia y los galones le salió al Barça a pedir de boca, especialmente en una primera mitad magnífica en la que el rigor en la presión, el orden en el centro del campo y la movilidad del trío atacante, con un Luis Suárez superlativo y un Coutinho felizmente rehabilitado, hicieron que el partido se decantara de manera clara hacia el lado azulgrana ya desde los minutos iniciales.

Que esa superioridad llegara al marcador gracias a un penalti inexistente de Denayer sobre Suárez (un castigo que el VAR no revocó y que Leo Messi transformó en gol con un ‘panenka’ de tutorial) parecía restar algo de lustre a la formidable actuación coral del cuadro local, de modo que el propio ariete uruguayo se encargó de poner las cosas en su sitio a la media hora de partido al servirle un tanto en bandeja a Coutinho después de que Arthur le filtrara un estupendo pase entre los centrales.

El 2-0 llegó poco después de que el juego se interrumpiera durante cinco largos minutos a consecuencia de la conmoción que sufrió el portero visitante, Anthony Lopes, en un mano a mano con Coutinho. El meta portugués quiso seguir en el campo, pero después de encajar el segundo tanto se dijo “hasta aquí hemos llegado” y abandonó entre sollozos el rectángulo verde. Todo ello hizo que la primera mitad se alargara con un tiempo añadido que pareció sobrarle más al Barça que al Olympique.

Tousart despertó al mejor Messi

El panorama cambió en la segunda parte. Los lioneses, mucho más ambiciosos, adelantaron todas sus líneas y plantearon una intensa presión individual para la que los azulgranas no encontraron respuesta. El arrebato francés tuvo recompensa cuando en el minuto 57 Tousart se encontró con un gol en un córner mal defendido por el cuadro local, en una acción precedida por una falta no señalada a Lenglet que los responsables del VAR prefirieron pasar por alto tras un nuevo parón.

El tanto sumió al Camp Nou en una estado de aprensión justificada, pero tuvo el efecto virtuoso de activar a Leo Messi. El rosarino, algo tímido hasta entonces, decidió que había llegado el momento de responder al desafío lanzado el día anterior por Cristiano Ronaldo; detectó que la apuesta ofensiva del Olympique era una invitación a atacar los enormes espacios que el animoso equipo visitante dejaba a sus espaldas y se aplicó a ello con la precisión mortífera de un asesino a sueldo. Tres contraataques conducidos por el 10, tres goles. El primero, ejecutado por él mismo después de sentar con un quiebro a los dos centrales rivales. El segundo, anotado por Gerard Piqué (¡su séptimo gol en la temporada!) tras recibir de Messi uno de esos pases que solo el argentino sabe ver. Y el tercero, obra de Dembélé, que poco antes había entrado en lugar de Coutinho. Euromanita.

La goleada convierte al Barça en el único representante español en el sorteo de los cuartos de final de la Liga de Campeones (algo que no ocurría desde la temporada 2009-10). Si los azulgranas activan el ‘modo Champions’, ningún emparejamiento se antoja, hoy por hoy, insalvable.

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