El Barça ingresó más dinero del Seient Lliure del que liquidó a los socios

El club convirtió algunos asientos liberados en entradas ‘vip’ sin compartir al 50% el sobreprecio aplicado con los abonados que cedieron la localidad

El pasado mes de enero el Barça cambió el reglamento por el que se regía el funcionamiento del Seient Lliure. Pere Jansà, el director del Àrea Social del Barça, exponía a los abonados la voluntad del club de “hacer una gestión más transparente” de la comercialización de los asientos liberados por los socios.

Las ventajas que empezaron a percibir los abonados culés consistían, por un lado, en que el Barça garantizaba el pago del asiento independientemente de que se vendiera o no en el partido en cuestión y que la cantidad a percibir sería igual para todos los socios de la misma zona del estadio, que hasta entonces no sucedía, porque estaba sujeta a los descuentos ofrecidos al comprador, según fuera socio o no.

Lo que no varía ni ha variado es que el abonado percibe un 36,5% del precio de venta neto, porque el Barça descuenta del porcentaje del 50% que corresponde al socio el IVA y los gastos de gestión. El ejemplo más fácil es el siguiente: si la entrada tenía un precio 100 euros, el abonado cobraba 36,5 euros.

El caso es que en algunos partidos determinados el precio de venta oficial no se correspondió con el precio real al que lo vendió el club: en ocasiones, por más de mil euros. Y no se liquidó a los socios la mitad (o el 36,5% para ser exactos) que le correspondería por el beneficio obtenido por el Barça. Es decir, entradas que pudiera vender por mil euros no reportaban 365 euros para el socio.

El sobreprecio se produjo al convertirse las localidades liberadas de Tribuna, Lateral y Goles en entradas Vip. El Barça confería servicios extra para poder aumentar el precio sin informar a los socios de la nueva categoría ni el precio final real y sin repartir equitativamente las ganancias.

La modalidad Vip Experience se promociona desde la temporada 2014-15. Los partidos en cuestión en los que se intrdujo, presuntamente fueron los disputados ante el Valencia, el Manchester City y el Real Madrid (14-15), ante el Arsenal, Roma y Atlético (Champions) y el Madrid (15-16) y ante el Atlético, el City y el Madrid en la última campaña. El Barça no informó del sustancial beneficio obtenido por las entradas de los socios que utilizó para tal fin.

Las entradas Vip en esos encuentros, dependiendo de la grada, oscilaron entre los 520 euros y los 1.850 euros que costaban las Tribunas más caras ante el Madrid. Si el precio oficial de venta era de 325 euros, el socio percibía 118 euros; si el Barça, en realidad, la revalorizaba hasta cobrar 1.850 euros por ella, el socio debía cobrar 675 euros. Lo que no sucedió.

Una investigación de Televisió de Catalunya pudo contactar con cuatro socios cuyas entradas de Barça-Madrid de la Liga 15-16 fueron convertidas en Vip Experience. El club las vendió por 1.502 euros. Los abonados deberían haber percibido unos 550 euros, pero solo cobraron 88. “Si el club hubiera dicho que quería hacer esto, la mayoría de los socios habríamos dicho que sí, pero no `puede ser que nos engañen”, manifestó Jordi Farrés ante las cámaras de TV3.

La diferencia entre una butaca normal y una vip reside en los servicios complementarios que añade el Barça para justificar el incremento de precio. Dichos servicios son el acceso exclusivo a la salas privadas del estadio, asistencia de azafatas y servicio de catering una hora y media antes del partido, durante y una hora después. El coste de dichos servicios (personal, comida, servicios auxiliares, montaje, pulseras identificativas, etcétera) lo asume el Barça. En ningún caso alcanza los 70 euros por persona.

El Barça dispone de alrededor de 11.000 entradas propias, libres, para comercializar por su cuenta. Lo hace mediante varios canales más allá de las taquillas, como la web del club, otros canales online, los puntos turísticos y las que tenían los tour-operadores, además de las que se reservan para la afición contraria. Una cantidad que con el tiempo se ha revelado insuficiente para atender la demanda de entradas con los crecientes compromisos de la entidad, la brillante época de títulos del equipo y la proyección de Barcelona como foco turístico.

En la Champions, las necesidades son mayores: el aforo del Camp Nou, por razones de seguridad y obligaciones publicitarias se reduce de 99.354 entradas a 96.290, y a ellas hay que restarle el porcentaje que se reserva para la afición contraria.

El cambio de la reglamentación del Seient Lliure, en cierto sentido, ha servido para que el Barça establezca un precio común en una zona determinada y asegure al socio que le pagará el asiento si lo libera, sin informarle, sin embargo, del precio al que lo va a vender si lo convierte en una entrada Vip Experience.

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