El Barça vive otra tormenta en Bilbao con el 2-1

El valioso gol de Messi alivia a los azulgranas tras unos minutos caóticos en una noche dominada por los errores arbitrales de Fernández Borbalán

Marcos López

Hubo un momento en que el Barça estaba groggy, literalmente golpeado por una Copa que le estalló en su cara. Pero ese valioso gol de Messi le permite mirar con optimismo la vuelta del Camp Nou en otra mala noche en Bilbao. Otra tormenta para el equipo de Luis Enrique, que encajó su primera caída en esta competición, dejando, eso sí, un motivo para la esperanza. No, no fue solo el gol de Leo sino la extraordinaria actuación de Neymar en un partido que superó también a Fernández Borbalán, un mal árbitro, que sacó de quicio al Barça porque más allá de los dos penaltis que se comió o de la agresión que no vio, demostró que noches así le vienen grandes. Pero los azulgranas no solo perdieron por los errores del árbitro.

También hubo un instante en que pareció suicidarse en una equivocada primera parte. En San Mamés, y cuando peor andaba el Athletic, rescató dos goles de un caótico Barça. No solo los marcaron Aduriz, de cabeza, cómo no, y Williams, con un hermoso e imponente derechazo, sino que los fabricó el equipo azulgrana con sus desastrosos errores. A cada cual, peor e inusual.

Erró un pase Iniesta en la salida del juego y el Barça quedó desnudo para que el Athletic, eficaz y contundente, armara un rápido contragolpe entre Iturraspe, Raúl García y Aduriz. Y llegó el 1-0. Cuando el conjunto de Luis Enrique creía tener el control, se descontroló. San Mamés es un volcán que engaña. Caía la lava por el tejido rojo de la Catedral cuando un saque de banda a favor de los azulgranas terminó con el golazo de Williams. Visto y no visto. Dos minutos patéticos y el Athletic sonreía.

Todo sucedió precisamente después de un inexplicable catálogo de errores defensivos justo cuando Fernández Borbalán entendió que el salto de karateka de Iraizoz llevándose por delante a Piqué no era penalti. Y lo era. Era el prólogo de un caos que no imaginaba Luis Enrique. Ni, por supuesto, sus jugadores.

Con el 2-0, el Athletic tenía el partido, y hasta la eliminatoria en su mano, cuando Aduriz, de forma miserable, agredió a Umtiti con total impunidad. Fue de manera cobarde. Lo hizo tan a escondidas que ni el colegiado ni sus asistentes se percataron de tal vil agresión. Indigna de cualquier futbolista, al punto de que el defensa francés pedía desesperadamente, y golpeando el césped, que acudieran los médicos. Se quedaba sin aire, mientras Aduriz desaparecía sigilosamente de la escena de la agresión.

Marc-Andre ter Stegen  tras encajar el primer gol marcado por el delantero del Athletic Club de Bilbao Aritz Aduriz durante el partido de ida de octavos de final de la Copa del Rey
Marc-Andre ter Stegen c tras encajar el primer gol marcado por el delantero del Athletic Club de Bilbao Aritz Aduriz durante el partido de ida de octavos de final de la Copa del Rey

Fue cuando la lava de San Mamés quemó al Barça, quien perdió no solo el control futbolístico sino también emocional. Se sintió, y con enorme razón, injustamente tratado por Fernández Borbalán. No solo porque el colegiado andaluz permitió, de manera increíble, que Aduriz siguiera en el campo. Lo peor no había llegado todavía. Lo peor fue qu el árbitro se comió un penalti como una auténtica Catedral de Etxeita a Neymar. No solo le frenó sino que lo levantó del césped en una pena máxima que vio todo Bilbao. Pero como ningún jugador del Barça había empujado a su compañero brasileño, ¿por qué debía pitar penalti Fernández Borbalán?

Enganchado a la enorme valentía de Neymar, que completó un partido sensacional, sin dejarse amedrentar por las continuas botas rojiblancas que volaban en su territorio, el Barça encontró energía interior de tanta injusticia porque Messi, en una situación insólita, aguardó al árbitro para echarle en cara esa noche tan desastrosa.

La respuesta de Leo, con la inestimable colaboración de un pasivo Iraizoz, fue soberbia. Nadie en San Mamés imaginaba que iba a tirar la falta ahí. De pronto, el Ahletic se vio terrenal porque habían enfadado a Messi. Y Messi respondió con un gol que vale un tesoro.

Aunque Valverde terminó con nueve jugadores defendiendo el 2-1 como si les fuera la vida. Y le iba después de las dos expulsiones, por doble amonestación a Raúl García e Iturraspe, en un triunfo que festejó San Mamés como si hubiera llegado a la final de Copa. La noche tuvo absolutamente de todo. Del caos inicial del Barça a ese último disparo de Messi, en el tiempo añadido, que se estrelló en el palo derecho de Iraizoz porque ya se sabe que la épica no es algo que case con los azulgranas.
Entonces, el Athletic disfrutó de la primera derrota del Barça de Luis Enrique en esta competición que tuvo ese aire volcánico que acabó perjudicando al campeón.

No se vio un Messi lúcido ni un Suárez contundente por lo que todo quedó en el atrevimiento de Neymar, pero no fue suficiente. Aunque luego la entrada de Alcácer por Umtiti no sirvió ni para empatar.

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