El Liverpool vence al Roma y pasa a la final

Los italianos se quedan a un solo gol de forzar la prórroga en un duelo vibrante

El Liverpool será el rival del Madrid en la final de la Champions en Kiev, donde optará a conquistar la sexta Copa de Europa de su historia. Un premio ganado a pulso pero con mucho más sufrimiento del esperado tras el contundente 5-2 de la ida. Sí, jugó sobrado el Liverpool pero al final la cosa le fue de un pelo ya que el conjunto italiano se quedó a un solo tanto de forzar la prórroga. Le faltaron unos minutos más.

Ya es extraño que se dé un milagro alguna vez aunque, eso sí, de tanto en tanto se produce alguno. Como el de la temporada pasada en el Camp Nou, cuando el Barça destrozó al PSG (6-1) o, esta misma campaña, también en Roma, la noche que el equipo de Di Francesco sacó los colores al Barça (3-0). A otro milagro se aferraba el conjunto italiano para dar la vuelta al 5-2 de Anfield, pero el Liverpool de Klopp se encargó de mitigar cualquier fuerza sobrenatural que merodeara por el Estadio Olímpico, que enmudeció a las primeras de cambio.

Mané despeja el camino

Sí, calló Roma cuando Mané, a los 9 minutos, establecía el 0-1, dando al traste con los conjuros romanos. Fue un gol de manual del estilo de Klopp, con Firmino recorriendo metros a toda velocidad tras aprovechar un error de Nainggolan y dejando solo a Mané ante Alisson, al que batió de tiro cruzado. El Liverpool veía despejada ya la autopista hacia Kiev y el Roma constataba que necesitaría algo más que un milagro.

El tanto dio un respiro al Liverpool, atosigado en los primeros minutos por las llegadas de El-Shaarawy y Florenzi por las bandas y la presencia siempre intimidante de Dzeko. Se alió sin embargo la fortuna con el Roma cuando parecía que se había olvidado de él. Un centro de El-Shaarawy al área pequeña fue despejado con furia por Lovren, pero el balón impactó en la cara de Milner y se coló en la portería. Si en el Bernabéu se vio el gol más patético de esta Champions, en el Estadio Olímpico de Roma se dio otro muy tragicómico.

Segunda parte vibrante

Tomó impulso de nuevo el once de Di Francesco pero no se arrugó el de Klopp, bien puesto y con determinación para salir al contragolpe. Y fue Wijnaldum el que enmudecía de nuevo el estadio tras marcar de cabeza en un saque de esquina. El poste evitó la igualada de El-Shaarawy (m. 34) y la Roma aprovechó el descanso para rearmarse y volver a creer.

Y lo cierto es que no dejó de hacerlo en todo el segundo tiempo, por más que pasaran los minutos y la final se alejara cada vez más. Fue de nuevo Dzeko el que tiro del equipo, como ya lo hizo ante el Barça. Primero firmó el empate (2-2, m. 52) y luego volvió loca a la defensa del Liverpool, cada vez con más vías de agua y con Salah desaparecido durante buena parte del encuentro.

Dos penaltis birlados

Desaprovechó el Roma dos ocasiones de ponerse por delante y el árbitro le birló un claro penalti por unas manos de Alexander-Arnold tras un disparo de El-Shaarawy. El colegiado no lo vio y tampoco uno anterior por un derribo del portero a Dzeko, salvado por un fuera de juego inexistente.

Un portentoso derechazo de Nainggolan daba por fin una merecida ventaja (3-2) al Roma, pero se agotaba el tiempo. Sin embargo, la sombra del milagro merodeó con el penalti en el tiempo añadido que permitió a Naiggolan establecer un esperanzador 4-2. Pero no hubo tiempo para el quinto que forzara la prórroga. El Liverpool estaba en la final ante un gran Roma que ha dejado huella en esta Champions.

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