El Real Madrid humilla a Lopetegui en su despido

Florentino Pérez aduce una desproporción entre el nivel de la plantilla y los resultados y nombra provisionalmente a Solari como sustituto

Alejandro García

Apenas cuatro meses después de remover los cimientos de la selección española a horas de iniciar un Mundial, Florentino Pérez ha descabezado el proyecto de una temporada que ya nació torcida. El Real Madrid ha oficializado la destitución de Julen Lopetegui con duras recriminaciones hacia el técnico: “Existe una gran desproporción entre la calidad de la plantilla, con 8 nominados al Balón de Oro, y los resultados obtenidos”, reza el comunicado del club, que se emitió después de una junta directiva que se celebró en el Bernabéu.

Con la poca pulcritud del procedimiento, sin rueda de prensa inmediata de despedida ni anuncio del presidente, como ha sido habitual en otros despidos, el comunicado del club, normalmente aséptico, añadió un párrafo previo al agradecimiento que deja en evidencia el trabajo de Lopetegui.

A dos días de jugar en Melilla en Copa, la directiva ha anunciado a Santiago Solari, hasta ahora técnico del filial, como una solución temporal mientras el club acomete, si puede, la contratación de un técnico de más experiencia. El argentino va a dirigir este martes su primera sesión y además del partido de Copa, se estrenará en Liga en casa ante el Valladolid, después tendrá que visitar al Viktoria Pilsen en Champions y al Celta, en Vigo, en Liga, antes de un nuevo parón de selecciones.

Después de la derrota en el clásico, todas las miradas tornaron hacia Londres, donde Antonio Conte regresó de vacaciones. La negociación pasó de estar casi rubricada a que se considerase casi descartada a última hora de la tarde de este lunes. Según periodistas italianos afines a Conte, el técnico exige el respaldo del club en forma de años de contrato que le den fuerza frente a la plantilla, pero no descartan su llegada.

Falsa normalidad

Antes de que se hiciera oficial su despido, pero cuando ya era oficioso, Lopetegui pasó sus últimas horas como entrenador del Real Madrid sosteniendo una falsa normalidad a través de la profesionalidad. Comandó su último entrenamiento en Valdebebas, el preparatorio del partido de Copa del Rey (este miércoles en Melilla, 19.30 h.) que dirigirá Solari.

El hasta ahora técnico blanco, que se declaró con fuerzas para seguir tras el 5-1 que le endosó el Barcelona, contaba con el apoyo total del vestuario, como demuestran sus declaraciones durante la crisis, pero esa parece una de las razones detectadas por los altos cargos para explicar el bajón de rendimiento y haber tentado el fichaje de Conte.

Víctima de la planificación club

La ilusión de Lopetegui al llegar al Madrid se ha ido disipando con el devenir de los acontecimientos, desde la venta de Cristiano Ronaldo hasta la poca consistencia de los escasos refuerzos del equipo. Noveno en Liga, a siete puntos del liderato, con 14 goles a favor y los mismos 14 en contra… los resultados han hecho insostenible el proyecto.

El Real Madrid diluido que terminó goleado en el Camp Nou es el reflejo de lo que ha sido el equipo de Lopetegui, una amalgama de buenas intenciones que se deshacían ante el primer contratiempo. Aunque a veces pecara de parcialismo, o de un autoengaño exagerado, además de goles, Ronaldo le aportaba al Madrid la idea de sentirse superior, aunque no lo fuera, capaz de ganar ante cualquiera, aunque no lo fuera. Pero en el fútbol no siempre gana el mejor.

Oporto y selección

Lopetegui acumula un despido por cada equipo de primer nivel que ha dirigido, los dos últimos en menos de 140 días. En su primera experiencia en el fútbol profesional, en Segunda con el Rayo Vallecano, fue cesado, como ahora en el Real Madrid, después diez jornadas de Liga.

Tras pasar por las categorías inferiores del Real Madrid y de la selección española, en el banquillo del Oporto llegó su oportunidad con un gran club europeo, en el que terminó dejando un recuerdo nefasto. Su primera temporada, con un segundo puesto en Liga y unos irreales cuartos de final de la Champions League (después de avanzar en un grupo con BATE, Athletic y Shakhtar y eliminar al Basilea en octavos) despertó unas ilusiones rotas en enero de la temporada siguiente, cuando fue despedido con problemas en Liga y fuera de la Champions en fase de grupos.

Con la selección española, su último empleo, cosechó su primer despido por motivos extradeportivos, cuando parecía encaminado a luchar por un éxito que respaldara las aspiraciones de su carrera como entrenador. La irrupción del Real Madrid le apartó del Mundial y le puso ante una oportunidad que ha terminado por devorarlo.

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