En la frontera de las dos horas

Correr un maratón en menos de dos horas se ha convertido en la última frontera del running.

Por Gerardo Prieto

Nadie se atreve a ponerle fecha, aunque a los más optimistas ya les suena la campana que anuncia la última vuelta y ven la meta de las dos horas más cerca que nunca. No es de extrañar, contemplando la fantástica carrera en solitario de Eliud Kipchoge el pasado domingo en Berlín con la que batió el récord oficial por un minuto y 18 segundos. Su estratosférica marca (2.01.39) se quedó, sin embargo, a un minuto y 14 segundos de su mejor registro (2 horas y 25 segundos), que no es oficial. El keniano lo obtuvo el año pasado corriendo los 42 kilómetros y 195 metros en el circuito de Monza dentro del proyecto Breaking2, patrocinado por Nike y bajo unas condiciones especiales. Solo 25 segundos le separaron de cruzar el muro en aquella ocasión.

El citado proyecto suscitó una gran controversia en su día e implicó en una especie de batalla tecnológica, y por supuesto económica, a dos grandes firmas de material deportivo. La firma de Oregón tiene en nómina a buena parte de los maratonianos más destacados, encabezados por Eliud Kipchoge, y para intentar bajar de las dos horas creó un equipo multidisciplinar, encargado de investigar en diferentes áreas y en todos los aspectos relacionados con la ayuda al corredor durante su preparación y en competición.

¿Por qué Kipchoge fue capaz de correr en un minuto y pico más rápido en Monza que en Berlín?

Pitsiladis, el pionero

El primero en impulsar el proyecto Sub2horas fue el fisiólogo Yannis Pitsiladis, director del Centro de Deporte, Ejercicio y Medicina de la Universidad de Brighton, en el Reino Unido. Haile Gebrselassie fue el primer atleta en apoyarle, junto con Kenenisa Bekele y ahora Eliud Kipchoge, vigente campeón olímpico de maratón y el humano que más rápido ha corrido esta distancia.

La iniciativa Sub2horas, centrada en los corredores africanos, sirvió también de contrapeso a Jos Hermens y su grupo Global SC para hacer frente al dominio parcial del grupo que dirige Alberto Salazar en Oregón, con el imbatible Mo Farah y sus cuatro oros olímpicos consecutivos. Al proyecto de Pitsiladis se apuntó el maratón de Tokyo en el 2017, que ha suavizado su recorrido y apuesta por un gran desafío al cronómetro en su maratón del mes de febrero, obviamente con los Juegos del 2020 como telón de fondo.

El desafío de las dos horas abarca un sinfín de detalles, compartimentados en cinco áreas en el proyecto inicial: biomecánica, bioenergía, bioinformática, entrenamiento y nutrición. Científicos, ingenieros y entrenadores examinan y ponen en cuestión los métodos tradicionales de preparación, aportando tecnología y metodología desconocidas en el Este de África. Uno de los grandes nichos de mejora son los avituallamientos.

Avituallamiento personalizado

Por normativa, las bebidas especiales se disponen sobre una mesa o se dan en mano por personal acreditado pero sin moverse, en un área delimitada normalmente cada 5 kilómetros. Kipchoge perdió uno de los botes en el penúltimo puesto con bebida en Berlín, percances que son más habituales cuando el grupo todavía es compacto y todo el mundo quiere coger su bote corriendo a 20 kilómetros por hora. No resultó una tragedia en este caso, pero cada segundo cuenta. El proyecto Breaking2 rompió una norma, obsoleta para la élite, y se inventó un avituallamiento personalizado y sobre la marcha, cuando el atleta lo pide y según sus necesidades.

Kipchoge también “perdió” por el camino a las tres liebres en Berlín. La última aguantó hasta el kilómetro 25, pero a partir de ahí corrió solo. En Monza, un nutrido grupo de marcadores del ritmo se relevaban para que el keniano nunca estuviera solo. De haber contado con este tipo de ayuda anteayer, el minuto y 14 segundos que separan sus dos topes mundiales (oficial y extraoficial), probablemente se habría esfumado el pasado domingo ante la puerta de Brandenburgo.

Automasaje

Hasta hace bien poco, le preguntabas a un corredor africano de máximo nivel quién es su fisioterapeuta y te contestaba “myself” (yo mismo). La tecnología y la medicina aplicada al deporte acaban de aterrizar en Kenia y Etiopía y supone un argumento más, de peso, para los optimistas, convencidos que las sub2horas en maratón están a la vuelta de la esquina.

Gerald Lwande es uno de ellos. Dirige el laboratorio Precise Genomics R&D en Eldoret, Kenia, y muestra una fe inquebrantable en el proyecto Sub2horas del científico inglés. Por primera vez, los corredores africanos tienen acceso a un seguimiento analítico y a sesiones de fisioterapia, en el caso de Kipchoge a cargo del catalán Marc Roig. Ya no tienen que viajar a Europa para tratarse, entre otras ventajas.

La alimentación, fuera y dentro de la carrera, ha adquirido también un gran peso específico, según Lwande. “En los avituallamiento se pierde el ritmo y un tiempo precioso y cambiando el sistema se pueden ganar muchos segundos”.

Lwande no es amigo de las apuestas fuera de norma, prefiere una carrera oficial, y apunta una opción alternativa: “hallar un alimento superligero que pueda llevar el atleta en la cintura y consumir cuando lo necesita. Todos los corredores saben que en pleno esfuerzo, las altas concentraciones de alimento no se digieren bien, así que el desafío científico es grande, pero investigando todo es mejorable”.

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