En las últimas semanas del año el boxeo intenta limpiar su demacrado rostro

Si el boxeo fuera capaz de mirarse en un espejo, no quedaría complacido con su propia imagen. Lo de este 2016 ha alcanzado ribetes oscuros, lleno de peleas que no le interesan a nadie, o enxtremeo disparejas, cancelaciones y decepciones, campeones que no merecen ser llamados así y contendores que se creen reyes sin haber ganado nada.

Jorge Ebro

Poco hay de rescatable en esta temporada deplorable, y perdónenme si ahora mismo apenas puedo conjurar un par de peleas aceptables en 10 meses que han sido lo más parecido a un desierto en el cual claman solitarias las voces de los aficionados…sin que nadie los escuche.

Pero quién sabe. Tal vez noviembre y diciembre traigan algo de alivio a estas cansadas gargantas y enrojecidos ojos de quienes han soportado mediocridad tras mediocridad en un avance indetenible hacia el barranco de la insignificancia.

A partir de este 5 de noviembre los poderes que rigen este deporte están haciendo un esfuerzo para salvar estas últimas ocho semanas y colocar el pugilismo en una mejor posición rumbo al 2017.

No es que levante muchas pasiones el choque de este fin de semana entre Manny Pacquiao y Jessie Vargas, y no merece ser vista en Pago Por Ver, pero al menos debe resultar una pelea entretenida, con algún agujero para la sorpresa, asistida por el deseo de conocer el momento del eclipse total del filipino.

En un ámbito más cercano, el día 11 Yuniesky González recibe en Miami al ghanés Maxwell Amponsah, lo cual constituye su segunda presentación seguida en el Hotel Double Tree del International Airport Convention Center.

Noviembre verá el regreso de Danny García (el día 12) en un choque extremadamente disparejo contra Samuel Vargas, mientras que en Monte Carlo Luis “King Kong” Ortiz sube al ring contra Malik Scott en lo que se espera sea un nuevo capítulo en su búsqueda de una faja del orbe.

Pero el plato fuerte del fin de año será protagonizado por Sergey Kovalev y Andre Ward el 29 de noviembre, en uno de esos raros choques donde los dos mejores de la división -y aquí no me hablen de Adonis Stevenson en las 175 libras- deciden darle al público lo que pide, lo único que pide: el uno contra el uno.

El punto final del mes no será menos interesante cuando crucen golpes Vasyl Lomachenko y Nicholas Walters por el título junior ligero del ucraniano. Son dos hombres con poder y técnica. Algo bueno debe salir de esta batalla.

Diciembre 10 trae igualmente peleas apetecibles, comenzando con la de Terence Crawford y John Molina en los pesos junior welter. La incursión del ídolo de Omaha por PPV resultó un fracaso producto del apuro de Top Rank y ahora vuelve a la televisión por cable ante un rival que viene de un triunfo importante ante Ruslan Provodnikov.

En esa misma fecha suben al cuadrilátero el rey pesado Anthony Joshua ante un rival por determinar y Abner Mares frente al argentino Jesús Cuéllar, en lo que debe ser un verdadero choque de trenes entre plumas.

Afortunadamente, Sullivan Barrera rompe el 16 de diciembre su impasse al verse la cara contra el peligroso Vyacheslav Shabranskyy en un combate que habrá de tomarle el pulso al estado actual de su carrera en la categoría ligero pesada y contra el verdugo de su compatriota González.

Y el punto final de la temporada lo coloca el legendario y veteranísimo Bernard Hopkins el 17 de diciembre cuando le diga adiós a su trayectoria de Salón de la Fama al medirse a Joe Smith en las 175 libras.

Sin duda, este final de contienda luce más promisorio que todo lo visto anteriormente en el 2016, un año horrible que deja un saldo de cadáveres entre las tantas carreras que parecen ir de ninguna parte a parte alguna.

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