España se impone en una batalla con Italia que la lleva a cuartos

La defensa y los puntos de Juancho Hernangómez empujan a la selección a un triunfo que la coloca entre los ocho mejores (67-60)

De una batalla agónica, sin cuartel, llevada al límite de lo físico frente a Italia, España salió ganadora, adueñándose de un billete para cuartos de final del Mundial (67-60). En un ejercio más de resilencia, de los muchos que ha conseguido protagonizar en estos últimos tiempos, la selección volvió demostrar su tremendo corazón de campeón. Y la clasificación es su recompensa. Haga lo que haga frente a Serbia, el equipo de Sergio Scariolo estará entre los ocho mejores del torneo. Solo deberá discernir si lo hará como primero o segundo de grupo.

Sobrevivió España al drama, a un partido de defensas, de los que curten (el marcaje de Claver a Gallinari fue para recordar) y lo hizo además sin apenas producción de Marc Gasol, su estrella. El pívot catalán estuvo desconectado por la intensa y agotadora defensa de Paul Biligha. Pero aun así apareció para lograr su única canasta a 30 segundos del final, en el momento decisivo, para sentenciar a Italia. Su flojo partido quedó cubierto por el enorme trabajo colectivo del equipo, por la aparición rutilante de Juancho Hernangómez (16 puntos) y la sabiduría de Ricky, con las que el equipo de Scariolo completó su excelente trabajo.

La selección empezó el encuentro con la misma espesura y falta de tensión de la primera fase. Errores en el pase (hasta siete perdidas en los primeros minutos), malos lanzamientos y, para colmo, con la conexión rota entre Ricky y Marc Gasol, los dos hombres que ejercen de brújula del grupo. Un panorama para ponerse a temblar. De hecho, España solo pudo anotar cinco puntos en los siete primeros minutos. Así que, de repente, Italia se encontró con el partido soñado: 2-9 así, sin sudar casi. Diez puntos de margen en apenas cinco minutos (5-15). Gallinari y Belinelli haciendo de las suyas.

El chispazo de Llull

Entonces sucedieron dos cosas de forma consecutiva. Scariolo pidió un tiempo muerto. Y Llull entró por un nervioso Juancho. Hay situaciones en el deporte que son difíciles de explicar. Simplemente es una cuestión de deseo. De ganas. Pero Llull de repente se conectó, encadenó un par de canastas, forzó una pérdida de Italia, la defensa de España empezó a funcionar y con un parcial de 7-0 en menos de dos minutos, todo el guion de inicio se fue a la basura.

A partir de ese chispazo, el equipo de Scariolo empezó a sentirse fuerte a partir de la defensa, la clave de su éxito, a dominar el rebote y a correr (hasta 14 puntos de contrataque en los primeros 20 minutos). Y sobre todo a creer en sus fuerzas. La entrada de Willy Hernangómez por Marc Gasol y la presencia de Llull por Ricky, le dio un aire más dinámico al equipo, al tiempo que rompía el esquema de Sacchetti, que buscaba siempre el dos contra uno con Marc Gasol cada vez que recibía, consciente de que es uno de los generadores del juego.

Cuando corrió fue cuando más a gusto se sintió la selección, que además tuvo el acierto de encadenar un par de triples importantes (Rudy y Ribas) para ponerse por delante (28-24, m. 16). Pero no pudo acabar de aprovechar esa dinámica porque de buenos ataques, ganando ventaja en balones sobre Marc Gasol en su vuelta, no sacó provecho y la selección italiana, a base de tiros libres, se fue al descanso de nuevo llevando la iniciativa (30-31).

La racha de Juancho

De la misma forma que Llull tuvo una aparición luminosa para cambiar la dinámica del equipo, en la vuelta del vestuario sucedió con Juancho Hernangómez, de quien apenas se habían tenido noticias hasta ahora. El alero de los Nuggets irrumpió con fuerza y acierto, sumando 10 de los 13 primeros puntos de España en el tercer cuarto, que permitieron construir una máxima ventaja de ocho puntos (46-38), después de un 2+1 de Rudy. Italia, sin embargo, no dio un paso atrás. Aparecieron sus figuras, Gallinari y Belinelli, para devolverles el pulso y Hackett con un triple apretaba de nuevo el marcador (50-48) al final del tercer cuarto.

El último cuarto fue la guerra. Y cada posesión y cada canasta, una agonía. España aguantó durante seis minutos con solo dos puntos, dos tiros libres de Juancho. Aun así, se sostuvo a través de la defensa y dio el golpe a través de sus referentes, de Llull, de Rudy y de Marc, haciendo que la agonía vivida hasta ese último momento valiera la pena.

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