Gatlin destrona a Bolt en los 100 metros

El jamaicano solo queda tercero, batido también por Coleman

Usaín Bolt celebró su despedida de la alta competición con una dolorosa derrota y ante un público dispuesto como nunca a festejar su último acto deportivo con una victoria. Los estadounidenses Justin Gatlin (9.92 segundos) y Christian Coleman (9.94), por este orden, le ganaron de largo en la salida y el astro jamaicano se quedó sin espacio para la remontada, acabando tercero con 9.95.

A falta del relevo 4×100, Bolt cierra su extraordinaria carrera deportiva con una medalla de bronce en los 100 metros. Menos, sin duda, de lo esperado en una final en la que el hombre más rápido del mundo no pudo cumplir con lo previsto.

No hubo ‘reggae-night’ esta vez. La alegría y el bullicio de una celebración por todo lo grande se transmutaron en un abucheo general al ganador, Justin Gatlin, mientras este daba la vuelta de honor. Un deshonor para la mayoría del respetable, que no perdona al atleta estadounidense sus dos sanciones por dopaje.

Bolt ya no lo volverá a ser el hombre más rápido del planeta por incomparecencia, aunque en la retina de millones de aficionados quedará grabado su extraordinario despliegue de recursos para ser el más veloz de siempre. Al menos hasta esta final.

Bolt se clasificó directamente para la final, pero con muchas dudas sobre su siguiente actuación al no poder alcanzar la meta en primera posición en la tercera semifinal, aunque fuera por una centésima.

Hay que mirar la estadística con lupa para encontrar la última derrota del astro jamaicano en semifinales – y en una final hasta la de anoche- hace ahora cuatro años. El estadounidense Christian Coleman salió como un rayo y logró una ventaja considerable, aguantando el demoledor final de Bolt en los dos últimos decámetros, para luego desafiarse con la mirada al cruzar la meta. 9.97 para el aspirante de 21 años, y 9.98 para el veterano de 31.

Coleman y Bolt se tenían que ver las caras de nuevo en la final. Habían sido los únicos en correr por debajo de los 10 segundos y ni Yohan Blake ni el británico Reece Prescod, ni tampoco el sudafricano Akani Simbine, que ganó la primera semifinal, parecían rivales de entidad. Justin Gatlin tampoco destacó y al final resultó ser el tapado.

La prueba revisiblemente se iba a resolver en un codo a codo entre el jamaicano de Trelawny y el estadounidense de Atlanta, dispuesto a ser el verdugo de Bolt en su último hectómetro. Sin embargo, no era esta una final de 100 metros, sino 100 metros finales para homenajear a una de las figuras deportivas que marcan época a partir de su despedida.

La victoria de Gatlin echó un jarro de agua fría a los miles de seguidores del jamaicano que gritaban su nombre. Solo los incondicionales aguataron en sus asientos para consolar al derrotado tras la final. Un estadio lleno a rebosar para ver por penúltima vez al genio en acción, al atleta que ya pertenece al acerbo cultural humano de principios del Siglo XXI por mérito propio, quería, sobre todo, contemplar su última victoria.

De la euforia a la decepción en menos de 10 segundos. Bolt salió peor que nunca en la final. En los primeros 20 metros pareció incluso falto de coordinación en su zancada. Quedaba mucha carrera por delante y el estadio se mantuvo en vilo esperando su famosa remontada. Pero tanto Gatlin como Coleman ya se habían escapado definitivamente y luchaban por alcanzar el oro que todos deseaban para Bolt.

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