Maria Carey vuelve con el bailarín Bryan Tanaka

La cantante y el bailarín se dan una segunda oportunidad

Mariah Carey se ha reconciliado con el bailarín Bryan Tanaka. Dos meses después de su sonada ruptura y de un ‘affaire’ fugaz que echó por tierra el compromiso de la cantante con el millonario James Packer.

La pareja fue captada por las cámaras el pasado 2 de junio tras abandonar el restaurante Mastro Steakhouse bien cogiditos de la mano. Un gesto con el que confirmaban públicamente una segunda oportunidad a una historia que, en principio, parecía pasajera.

Desde que se casó con Tommy Mottola en 1993, la estrella musical no ha estado sin pareja ni siquiera unos meses. Con el empresario musical pasó cuatro años, hasta que decidieron poner punto final a su historia de amor en 1997.

Unas semanas después se la relacionó durante un año con Derek Jeter, jugador por aquel entonces de los Yankees, pero el romance no prosperó y la artista se encaprichó de un actor sueco, Marcus Schenkenberg, con el que mantuvo un fugaz idilio.

A finales de los 90, en su apogeo como diva musical, se la relacionó con Jamie Theakston. No obstante, su noviazgo más sonado por aquel entonces fue con la estrella mexicana más internacional, Luis Miguel, con el que estuvo alrededor de dos años. La ruptura con el artista latino fue un duro golpe para la intérprete de ‘Emotions’.

A partir del 2000, Carey se convirtió en toda una rompecorazones. Muchos de los romances que se le atribuyeron fueron negados por sus representantes, pero no por sus amantes. Entre los más conocidos, el rapero Eminem, que en una entrevista radiofónica se mostró muy molesto con que negara su apasionado romance de medio año.

Existen rumores de relación intermitente durante tres años con el músico Eric Benet, al que conoció durante el rodaje de la película Glitter, en la que participó. Comentaban en su entorno que durante dos años estuvo muy unida a su representante, Mark Sudack, pero tampoco con él quiso dar el paso del matrimonio.

Los casi 20 años que les separan no fue obstáculo para que la neoyorquina y el polifacético Nick Cannon se dieran el ‘sí, quiero’ en una ceremonia privada en la isla Windermere de Las Bahamas. Justo tres años después, la cantante se convirtió en madre de los mellizos, Monroe y Moroccan Scott, la máxima prioridad de sus padres desde entonces y a pesar de la ruptura del matrimonio en el 2014.

El duelo de este segundo divorcio ha sido el periodo más largo sin relaciones para Carey, a la que muchos relacionaron con el productor Brett Ratner, aunque el entorno del realizador aseguraba que se trataba solo de una buena amistad. Como buena defensora de aquel dicho que asegura que un clavo quita otro clavo, la ganadora de cinco premios Grammy se dejó conquistar por el adinerado empresario australiano James Packer, un noviazgo que iba viento en popa y que a principios de 2016 se materializaba con un espectacular y poco discreto anillo de compromiso de 10 millones de dólares.

En otoño del año pasado y de forma inesperada, la tercera artista femenina con más álbumes vendidos en Estados Unidos rompía de manera definitiva con su prometido, cansada de tener que oír reproches por sus continuos caprichos , el mismo motivo por el que se deterioró su matrimonio con el padre de sus hijos. Carey es una mujer de gustos caros, exigente y celosa. Aseguran que quemó el vestido de novia de 250.000 dólares firmado por Valentino.

 

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