Muere Jerry Lewis a los 91 años

El intérprete de ‘El profesor chiflado’ fue uno de los grandes cómicos norteamericanos de la historia del cine

La historia del cine y la televisión ha cerrado este domingo uno de sus capítulos más hilarantes con la muerte de Jerry Lewis. El gran bufón de Newark (Nueva Jersey), protagonista de más de medio centenar de películas, ha fallecido de muerte natural a los 91 años en su casa de Las Vegas y rodeado de los suyos, según un comunicado de su familia. Aquejado a lo largo de su vida de diversas enfermedades, Lewis era un superviviente, uno de los grandes cómicos del siglo XX, con una carrera no sin altibajos que le granjeó una enorme admiración e inspiró a otros cómicos y cineastas como Jerry Seinfeld, Woody Allen o Martin Scorsese. Fuera de la pantalla fue un incansable filántropo, pero también un odioso provocador con una legión de detractores.

Nacido en Newark en 1925, hijo de una pareja de artistas judíos (su padre, actor de vodevil; su madre, pianista), frecuentó los escenarios desde la niñez y, a mediados de los años cuarenta, empezó a hacerse un nombre tras unir fuerzas con el ‘crooner’ Dean Martin en un club de Atlantic City. Juntos rodaron 16 películas para convertirse en la pareja humorística más popular de mediados del siglo pasado con títulos como ‘Locos del aire’o ‘Mi amiga Irma’. En el dúo, el primero tendía a ejercer de apuesto y sensible rompecorazones; el segundo, de patoso y estrafalario rompelotodo. La química, sin embargo, acabó evaporándose en 1956, dando pie a una sonada ruptura que dejó huérfanos a millones de fans. Durante dos décadas no se hablaron hasta la reconciliación final en 1987.

Tras la ruputura con el cantante, Lewis se reinventó a la manera de Charles Chaplin, pasando a escribir, dirigir y protagonizar muchas de sus siguientes películas, siempre con un ojo clínico para los aspectos más técnicos del cine. “Todavía sigo viendo las películas que Jerry hizo a lo largo de los años”, dijo Scorsese en 2013. “Su aspecto visionario, su puesta en escena, la claridad de los planos, la composición, el ritmo y los personajes en la pantalla son imperecederos”.

De aquella época son ‘El botones’ o ‘El profesor chiflado’, quizás su película más famosa. “Yo era alto, delgado y desgarbado, mono pero con pinta de gracioso. Con la voz que Dios me dio, tenía claro que no iba a ser cantante como mi padre”, escribió en sus memorias. “Siempre vi el humor que había en las cosas, las posibilidades para hacer un buen chiste”. Casado en dos ocasiones y padre de siete hijos, Lewis fue tan divertido en la pantalla como irascible y bronco fuera de ella. La salud no se lo puso fácil: cáncer de próstata, un ataque de corazón que casi lo mata y dolores crónicos en la espina dorsal que provocaron su adicción a los analgésicos opiáceos.

Un artículo reciente en ‘Vice’ llevaba por título: “Jerry Lewis sigue vivo (y sigue siendo un pedazo de mierda)”. Otro en el británico ‘The Telegraph’ lo definía como “el idiota con más éxito de Hollywood”. La tolerancia no era uno de sus fuertes. Hace unos años dijo en Australia que el cricket “es un deporte de maricones” y en 2015 afirmó que los refugiados “no son parte de la condición humana” y “deberían quedarse en el infierno en el que viven”. La llegada de Donald Trump al poder la celebró sonadamente.

Pero Lewis también se ganó su cachito de redención a través de la filantropía. Desde 1966 a 2010 presentó en televisión un telemaratón anual para recaudar fondos contra la distrofia muscular y ayudar a sus pacientes. A lo largo de los años recaudó más de 1.500 millones de dólares para la causa. erían quedarse en el infierno en el que viven”. La llegada de Donald Trump al poder la celebró sonadamente.

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