Noah Lyles se corona en la final del 200

El estadounidense impone su arrollador final y logra su primer gran título con un marca de 19.83 segundos

Por Gerardo Prieto

No es Bolt y odia que le pregunten por el mito, pero anoche no pudo menos que emular al Rayo al ganar la final de 200 con una llegada al estilo del jamaicano, arrolladora cuando sus rivales clavan unos metros antes de meta. Para ganar su primer gran título, Noah Lyles (19.83 segundos) encontró la esperada resistencia del canadiense Andrea de Grasse (19.95) y Alex Quiñonez (19.98), que le dio la primera medalla en pista, un bronce, a su país, Ecuador, rica en marchadores.

Lyles ganó con claridad y se perfila, a sus 22 años, como el único atleta capaz de matar al mito que le persigue. No es tan locuaz ni tan bromista, pero poco importa si es capaz de mejorar su fantástico estilo de carrera con unas décimas de menos, cada temporada, paso a paso.

Inmejorable progresión

Sin haber cumplido todavía los 15, Noah Lyles ya corría los 200 metros en 21.82 segundos. De los 15 a los 17, rebajó su marca en medio segundo cada año hasta situarse en 20.18. Ahí se paró un poco en su fantástica progresión, con solo una mejora de 9 centésimas y de 19 en la siguiente temporada.

No había cumplido los 20 cuando bajó de 20 segundos en Shangai (19.90) hace dos años. Durante la pasada temporada limó otras 25 centésimas a su récord personal y en la presente, 13 días antes de cumplir los 22, corrió en 19.50 en Lausana, un registro mejor que el de Usain Bolt a esa edad (19.75 en Kingston 2006). La media de su progresión en 200 en los tres últimos años es de casi 20 centésimas cada 12 meses. A ese ritmo, en dos temporadas el récord del jamaicano (19.19) habrá pasado a la historia.

La progresión en 100 metros es similar, mostrando una constancia solo frenada también por ese año de estancamiento que, curiosamente, coincide con el final de la pubertad. Las gráficas en ascensor son sospechosas, las moderadas como la de Lyles muestran un perfil de atleta limpio, pese a que el velocista estadounidense pertenece al grupo de Lance Brauman, el técnico de los sancionados por dopaje Tyson Gay, Jon Drummond y Steve Mullings.

Ben, sexto en la final de 800

Pese a tomar la salida con el peor tiempo de los ocho finalistas, Adrián Ben (1.45.58 minutos) demostró que es un gran competidor al lograr la sexta plaza en la final de los 800 metros que ganó el estadounidense Donavan Brazier con 1.42.34, ahora sexto entre los mejores de siempre y un nuevo récord de los campeonatos. El lucense se suma al cántabro Tomás de Teresa en la escueta lista españoles que han alcanzado una final mundialista en la doble vuelta.

«Estaba cansado porque he disputado tres ‘finales’ en cuatro días. Las eliminatorias y las semifinales ya fueron finales para mí. La final ha sido un poco rápida», dijo el joven atleta gallego, de 21 años.

«Estoy contento por volver a correr en 1.45 tras bajar ahí hace poco y casi sin descanso», explicó Ben. «No me he rendido nunca. Pensé: no he llegado aquí para volverme a casa con una última plaza. La fatiga acumulada me ha golpeado un poco más hoy en la final. Mi idea era hacer mi carrera y que saliera lo que saliese. Siento un orgullo increíble».

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