Vanesa Romero de “La que se avecina”

La actriz lleva 10 años metida en la piel de Raquel, la inquilina de la popular serie de Tele 5 que busca incesantemente a su príncipe azul

Por Inés Álvarez

Lleva 10 años metida en la piel de Raquel, la inquilina de ‘La que se avecina’ (T-5) que no ceja de buscar a su príncipe azul, y antes fue Ana, de ‘Aquí no hay quien viva’ (A-3 TV), dos personajes que le han traído muchas cosas buenas. Aunque a esta rubia de físico impresionante y carácter jovial la habitó hace años una niña, víctima de ‘bullying’, que hace un año volvió para pedirle que luche contra ese acoso. Y en ello está.

¿Cómo fue la experiencia de presentar el concurso de Mtmad ‘Adivina, vecina’? Muy buena.Tenía ganas de retomar estas cosas, porque ya había presentado programas y me gusta mucho el contacto con la gente. Ese momento espontáneo de ver por dónde surgen, tener que improvisar… En el caso de Amador, tenían que bailar el ‘Gangnam Style’ y aluciné al ver cómo se saben las letras. (Los vídeos se pueden ver en la web mitele.es)

¿Sorprendida por los conocimientos que tienen de la serie? Sí. Las preguntas eran muchísimas por capítulo y hay cosas que a ti, que trabajas en la serie, se te olvidan ¡y ellos se lo saben perfectamente! Alucinas de lo superfans que son.

La que se avecina ya tiene un hueco en la historia de la tele… Cuenta con un fenómeno fan increíble. Y luego, con las repeticiones que se hacen en FDF, que consiguen ¡un 4%! ¡Pero si son los mismos capítulos! La gente te dice que come con nosotros. Es algo mágico.

¿Lo mejor es ese ‘feed back’? Es brutal. También por parte de los niños, y eso que no es una serie para ellos. Te dicen por la calle lo mucho que les gusta. Es muy bonito todo lo que rodea a la serie. Y todas las cosas buenas que me está aportando a nivel personal y profesional. Cuando celebramos el aniversario, me di cuenta de que entre los 10 años de La que se avecina y los de Aquí no hay quien viva llevo 12 o 13 en unos platós que son como mi segunda casa.

¿Le gustaría que fuera tan longeva como ‘Cuéntame’? Sí. Jamás me cansaría de esta serie, porque me da cosas tan positivas… Y la productora te deja compaginar con otros proyectos de teatro y cine, si en algún momento te apetece encarar otra clase de personajes.

Además, no es fácil que un actor tenga un trabajo tan estable… Somos unos privilegiados. Estamos ahí y encima lo pasamos bien. Esta serie es teraupéutica para el telespectador y para nosotros. Y es que tienes que estar con el mejor humor para transmitirlo.

¿Siempre de buen humor? Eso no debe de ser fácil. No. A las siete te levantas, y a las ocho ya debes estar con la energía a tope.

Entre la Ana de ‘Aquí no hay quien viva’ y la Raquel de ‘La que se avecina’, ¿con cuál se queda? No puedo elegir, porque no puedo renunciar a una parte de mí. Cuando una actriz hace un personaje, le está dando su cuerpo, su alma. Cada una me dio en su momento ciertas cosas y no podría renunciar a ninguna. Porque probablemente gracias a Ana ha surgido Raquel.

¿Recuperará Raquel en la décima temporada el protagonismo que no tuvo en la novena? Esta temporada se van a ver más cosas de ella. Veremos la evolución de estos años a dónde le ha llevado. Siempre buscando el príncipe azul. Será interesante y a la gente le va a gustar. Y como actriz, imagínese: viviré unas situaciones… Raquel todavía tiene que dar mucho de sí.

En la temporada pasada compaginó la grabación con el teatro… Sí, con ‘El clan de las divorciadas’. Fue duro. Acabas de grabar, vas al teatro, llegas de noche a casa… Pero el teatro te da unas tablas que no te da otro medio. Cada día estás examinándote. Si te quedas en blanco o un compañero se equivoca, tienes que salir de ahí. Sin embargo, el cine o la televisión son códigos diferentes en los que no pasa nada: si te equivocas, se corta y fuera. Es una manera de trabajar diferente. El teatro tiene algo mágico y como actor hay que pasar por ahí.

El cine es, por ahora, su asignatura pendiente. Tengo ganas de hacer cine, enfocar nuevos personajes y vivir nuevas experiencias. Llegan proyectos, pero ojalá que cuaje alguno. Que haya un personaje femenino maravilloso que me enamore y que pueda encarar.

En su primera y por ahora única película era protagonista… Sí, ‘9 meses’. Con Anabel Alonso y Mónica Cruz. Una coproducción venezolana que fue una experiencia muy chula. Luego, verte ahí en la pantalla grande… A ver si sale otra.

¿No le seduce el dramón? Eso me es igual. Cuando eres actriz, te apetece meterte en la piel de otros personajes que sean ricos y que te llenen de alguna manera. Pero cambiar de registro también me apetece. Puede ser un reto.

¿Y hacer de mala malísima? Me encantaría. Que se vea esa otra parte. Podría ser muy interesante. De mi blog, ‘Reflexiones de una rubia’, el año pasado surgió un libro de crecimiento personal, de autoayuda, que es para mí algo muy especial. Primero, porque ahí me abrí en canal y conté un poco mi vida. Las herramientas que utilicé para llegar adonde estoy. Y, luego, tengo un canal de YouTube. Ponerte delante de una cámara y ser tú sin hacer ningún personaje puede ser bueno o malo. Pero a la gente le ha encantado, va como un tiro y es muy bonito, porque a través de él me puedo mostrar como soy: Vanesa y no Raquel. Y puedo tener una cercanía con los fans. Es muy divertido. Porque concibo la vida así: desde el humor y la risa.

Veo que podría ser carne de ‘docurreality’… No descarto protagonizar uno. Tendría que ver si podría encajar.

¿No le daría miedo exponerse públicamente? No, porque tengo asumido que no a todo el mundo le puedes gustar. Pero es que yo soy como soy y tengo comprobado que a partir de mi canal a la gente le gusta esa naturalidad. Todo lo que sale ahí es muy espontáneo, pero a partir de ahí surgen cosas e intento pasármelo bien, porque no me veo haciendo un vídeo serio. Y si me equivoco, no pasa nada. Y cuando te ríes de ti misma, empiezas a divertirte, lo pasas bien y se lo contagias a la gente.

Como ironizaba la política Cristina Cifuentes, ¿se ha tenido que hacer la rubia alguna vez o es un estigma que llevan por su físico? Te ríes. Cuando metes la pata, dices: «Es que hoy estoy muy rubia». Yo me río de mí misma. Sería un coñazo tomarte la vida demasiado en serio, tal como están las cosas. Hay que disfrutar de lo que haces. Es lo que he ido aprendiendo en todos estos años.

De jovencita fue Miss Alicante. ¿Se arrepiente de ello o fue solo un medio para lograr algo? No me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida. Porque todo ha sumado y ha servido para ser la persona que soy. Ese fue el trampolín, de alguna manera, para tomar la decisión de dejar Alicante y, a partir de ahí, de desarrollarme como profesional. Aunque si miras para atrás, piensas que igual hubieses llegado de otra manera, en otras circunstancias, porque si tienes que llegar, llegas. El camino puede ser recto, dar más vueltas o menos, pero si tiene que ser para ti, será. No obstante, valió la pena vivir la experiencia y saber lo que me gustaba y lo que no.

Usted participó en uno de los programas de ‘Proyecto bullying’ y contó que también sufrió acoso. Ya lo había contado en el libro Reflexiones de una rubia, pero es cierto que en la tele no había salido. Es que cuando empecé a escribir, surgió y pensé que debía explicarlo. Porque está pasado y superado, evidentemente, pero creo que puedo ayudar a mucha gente. Que me vean como una persona que ha pasado por ello y, sin embargo, ¡mire lo que tengo! Tenía que ser valiente y a partir de ahí empecé a dar charlas con el libro y ha sido mágico. Las niñas me dicen: «¡Gracias por contarlo, porque yo he sufrido acoso y me has ayudado un montón!». A día de hoy he ayudado a mucha gente.

Qué gratificante, ¿no? Sí. Los famosos o la gente conocida tenemos una labor muy importante en la sociedad: la de ayudar a mucha gente, porque te conviertes de alguna manera en un referente. Porque ellos te ven que has pasado por eso y, sin embargo, mira dónde estás: has escrito un libro, eres actriz en una serie de éxito, eres mona… Son mensajes que les llegan y todos deberíamos aportar nuestro granito de arena.

En el programa ‘En tu casa o en la mía’ también tocó el tema… Sí. Y tras la emisión me paró una señora y me dijo: «¡Cómo te agradezco que lo hayas contado, porque te vio mi hijo y dijo: ‘Si ella ha podido…’». Y te vas a casa pensando que hay que intentar hacer algo con todo eso y pararlo de una vez.

Esa es la Vanesa Romero que se busca, que se estudia. ¿Trabaja ese aspecto? ¿No todo es humor? Me lo trabajo, sí.

¿Cómo valora que al final se haya podido emitir ‘Proyecto bullying’? La situación que yo viví con aquella niña del programa fue muy especial. La ayudamos un montón. Y por fin se le puede dar nombre a estas cosas. Hay que hacer algo para ayudar a quien lo sufre y pararlo ya, ¡por Dios! Porque hay casos muy graves. Tuvieron muchos problemas para emitir y salió todo pixelado, pero al final lo lograron.

¿Se ve concursando en ‘Tu cara me suena’ o en ‘Masterchef celebrity’? Lo de cantar se me da fatal, pero podría ser un reto. Y lo de cocinar, no es que cocine muy allá, pero también. Debería ver si me lo podría pasar bien y si me enriquecería.

¿Y en ‘Supervivientes’ o ‘Gran hermano VIP’? En ‘Supervivientes’ no me veo, porque lo de pasar hambre lo llevo fatal. Y en cuanto a ‘GH’… No podría estar encerrada en una casa, porque soy hiperactiva y me subiría por las paredes.

Ha presentado las campanadas en Tele 5. ¿Qué tal un duelo de modelitos con Cristina Pedroche? Duelo no, porque competir ahí no me va. ¡Y, además, en unas de Tele 5, iba de gamba! Aunque para las uvas me pusieron un vestido. No obstante, ojalá tuviera otra vez el regalo de presentar las campanadas.

Dígame un programa con el que sueñe Vanesa Romero. Me gustaría hacer las entradillas en un programa de humor o tener una sección para hacer el gamberro.

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