El pasado jueves 3 de septiembre, el artista argentino llenó el Palau de la Música Catalana de Barcelona, en una noche extraordinaria en la que su piano dialogó con la arquitectura, la historia y la acústica de uno de los escenarios más singulares del mundo.
Fito Paez ofreció este pasado jueves 3 de septiembre una noche inolvidable en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, a sala llena y un público que terminó de pie, ovacionándolo durante varios minutos. Solo frente al piano, el músico argentino desplegó una versión íntima, cercana y profundamente emocional de algunas de las canciones más importantes de su trayectoria.
El escenario elegido fue parte esencial de la experiencia. El Palau de la Música Catalana, obra maestra del arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner, construido entre 1905 y 1908 y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, volvió a confirmar por qué es uno de los espacios musicales más extraordinarios del mundo. Bajo su espectacular lucernario central y rodeado por las musas, las flores y los elementos de la naturaleza que caracterizan la sala, el piano de Fito encontró un marco excepcional.
Vestido elegantemente de verde, Paez apareció solo ante el público y comenzó a construir, canción a canción, un concierto basado en la fuerza de la interpretación y en la relación directa con quienes habían llenado la sala. Sin banda, sin distancia y sin más artificios que su voz y su piano, recorrió distintas épocas de su obra, alternando momentos de enorme intensidad con otros de humor, complicidad y conversación con el público.
La conexión se volvió especialmente palpable cuando Fito propuso un “pequeño ejercicio místico”. Después de tocar apenas unos acordes de “Lo que llevas ahí” y engancharlo con “Bello Abril”, Fito invitó a toda la sala a cantar el estribillo de “El amor después del amor” a capela. Cientos de voces llenaron entonces el Palau, transformando la célebre sala de conciertos en un espacio de comunión colectiva. La escena resumió el espíritu de una noche en la que la música parecía dialogar directamente con la arquitectura.
El repertorio recorrió clásicos como “11 y 6”, “Tumbas de la gloria” y “Dar es dar”, una versión del tango “Los mareados”, y una sentida interpretación de “Zamba del cielo”. También hubo lugar para “Pétalo de sal”, “El fantasma de Canterville”, “La despedida”, “La rueda mágica”, “Detrás del muro de los lamentos”, “Brillante sobre el mic”, “Llueve sobre mojado” y “Ciudad de pobres corazones”. Cada canción adquirió una nueva dimensión en el formato de piano solo, dejando al descubierto la riqueza melódica y emocional de un repertorio que continúa atravesando generaciones.
La primera despedida fue apenas un intervalo. Para los bises, Fito regresó al escenario vestido de amarillo y volvió a encender al público con “Un vestido y un amor”, “Mariposa tecknicolor”, “Y dale alegría a mi corazón” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. La sala respondió con una nueva ovación de pie, en una celebración que contó también con la presencia de amigos y figuras de la cultura como el escritor y periodista argentino Alan Pauls y el presentador catalán Marc Giró.
Cuando parecía que la noche había llegado a su fin, Paez regresó una vez más para un segundo bis cargado de significado. El músico homenajeó a Charly García a través de dos canciones fundamentales de su historia: “Viernes 3 AM”, de Serú Girán, y “Canción para mi muerte”, de Sui Generis. El improvisado tributo funcionó como un puente entre generaciones y como reconocimiento a una de las influencias que forman parte del ADN del rosarino.
El cierre definitivo llegó con “Al lado del camino”, interpretada ante un Palau completamente entregado. La ovación final confirmó la dimensión de un concierto excepcional: Barcelona volvió a recibir a Fito Paez con el calor de siempre, después de otra noche mágica en Madrid. Un artista solo frente a su piano, una sala diferente y un público dispuesto a cantar, emocionarse y ponerse de pie para celebrar una obra tan popular como exquisita.
«EL MUNDO CABE EN UNA CANCIÓN»: EL DOCUMENTAL DE FITO EN NETFLIX
Esta serie de shows coincide con el estreno global de “Fito Páez: el mundo cabe en una canción”, el documental de Netflix dirigido por Matías Gueilburt que recorre más de cuatro décadas de vida y carrera del artista, y que ya está disponible para ver a través de la prestigiosa plataforma de streaming. A través de material de archivo inédito, registros de conciertos y una mirada en primera persona, la película aborda sus grandes éxitos, sus pérdidas, sus vínculos, sus fracasos y sus reinvenciones.
LA GIRA SIGUE EN ARGENTINA
Tras su paso por España, el Sale el Sol Tour 2026 continuará su recorrido por Latinoamérica con nuevas presentaciones. Paez regresará a Paraguay el 27 de septiembre para el Festival Reciclarte, en el Anfiteatro San Bernardino, y luego visitará Bahía Blanca, Mar del Plata, Tucumán, Salta y Córdoba durante octubre. El tour también llegará a Chile con el Festival Bamba y continuará en La Plata, Posadas y Corrientes durante noviembre.
SALE EL SOL TOUR 2026:
27 de septiembre – Festival Reciclarte en Anfiteatro San Bernardino – Paraguay
01 de octubre – Predio Fisa – Bahía Blanca
03 de octubre – Polideportivo – Mar del Plata
11 de octubre – Club Atlético Central – Tucumán
12 de octubre – Teatro Provincial – Salta
16 de octubre – Plaza de la Música – Córdoba
25 de octubre – Festival Bamba – Chile
31 de octubre – Playón Estadio Único Diego Armando Maradona – La Plata
05 de noviembre – Polideportivo Santa María – Posadas
07 de noviembre – Anfiteatro Cocomarola – Corrientes





