Leo Messi se salta todas las barreras

La eficacia del astro del Barça invita a los equipos rivales a buscar todas las posibilidades para combatir sus faltas directas

Por Joan Domènech

La ocurrencia de Hirving Lozano, seguramente aconsejada u ordenada por algún técnico del PSV Eindhoven, no hizo más que confirmar la creciente obsesión de los equipos rivales por encontrar una fórmula que ayude a neutralizar las faltas que lanza Leo Messi.

Lozano se puso a gatas detrás de la barrera para tapar los resquicios que dejaran sus compañeros para obstaculizar el viaje de la pelota hacia la red. Fue ineficaz. El balón voló por el aire y describió una parábola que hizo inútil la estirada de Zoet. Al portero holandés le quedó una bonita foto de recuerdo. El delantero mexicano escuchará unas cuantas chanzas que ridiculizarán su absurda intención con su no menos ridícula postura. Hasta el árbitro griego Tasos Sidiropoulos recibirá alguna observación: no está escrito en ninguna parte del reglamento que un futbolista pueda estirarse o ponerse a cuatro patas.

Todos los ángulos

Las barreras convencionales ya no son efectivas. Messi se las salta todas. Contra el Barça hay que idear la barrera anti-Messi. El astro ha demostrado también que es un peligro publico lanzando faltas. Se ha convertido en un especialista. Si ya era una pesadilla con el balón en juego, solo faltaba que ni siquiera a balón parado diera un respiro. A lo largo de su carrera en el Barça ha transformado 36 tiros libres.

Messi ha anotado de todas las modalidades posibles: en lanzamientos frontales, desde la izquierda y desde la derecha, ha sido capaz de colocar el balón en los cuatro ángulos que forman los postes. El mejor ejemplo de su virtuosidad se vio la temporada pasada: marcó tres faltas en tres partidos consecutivos (Girona, Las Palmas y Atlético) de tres maneras distintas.

Lozano hizo un Marcelo

Lozano no hizo más que repetir una treta ya utilizada. Las fotos han inmortalizado al madridista Marcelo en cuclillas detrás de una barrera propia jugando con Brasil, precisamente contra Argentina de Messi, y también lo hizo en un encuentro ante la Juventus. Su pretensión era interceptar el tiro raso permitiendo que los hombres de la barrera salten para dificultar el lanzamiento aéreo.

Sin ir más lejos, Messi ha acertado dos faltas con un tiro elevado (ante el PSV) y uno raso (Alavés). Los defensas vitorianos saltaron todo lo que pudieron con el fresco recuerdo del pasado mes de enero. El astro argentino les derrotó a seis minutos del final con un lanzamiento por encima de la barrera. En su regreso al Camp Nou para inaugurar la presente Liga decidieron que saltarían al máximo para impedir que la bola se elevara y descendiera a tiempo de colarse en la portería. Messi les burló a ras de hierba.

Antes y después con Maradona

La galería de faltas se ha ido ampliando a un ritmo creciente. Existe un antes y un después desde el 2009. Fernando Signorini, expreparador físico de Argentina, explicó que la mejoría de Messi en los tiros libres se produjo tras un charla con Diego Armando Maradona cuando éste era seleccionador.

El antiguo 10 le dio un consejo al sucesor tras un entrenamiento en Marsella sobre el golpeo de la pelota. «Cuando vos le entrás a la pelota, no saqués el pie tan rápido, porque ella no sabe lo que vos querés», escuchó Signorini de Maradona. Hasta la temporada 2009-10, Messi solo había anotado tres faltas. También es verdad que, hasta entonces, tenía que compartir la responsabilidad de ejecutarlas con Ronaldinho, Deco, Etoo… Luego, de vez en cuando, ha sido él quien cedía alguna a las demás.

«A Messi le he tenido muchas veces de rival y cuando había una falta siempre temías que la marcara. Ahora siempre pienso que las puede marcar», confesó Valverde, que considera «una bendición» tenerle a sus órdenes en el Barça. No le falta razón. El Athletic es el equipo al que más veces (5) ha batido a balón parado. por delante del Sevilla (4) y el Espanyol (3).

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