Avatar: La leyenda de Aang, lo nuevo de Netflix para toda la familia

La popular serie animada de Nickelodeon da el salto a la acción real como un producto para toda la familia

Netflix ha corrido diferente suerte a la hora de llevar a la acción real potentes propiedades intelectuales de éxito probado: el año pasado la serie One Piece logró el beneplácito de los fans del anime que adaptaba. Sin embargo, un año antes, su versión del videojuego Resident Evil mordió el polvo. Da igual: la fórmula del reciclado de ideas sigue siendo una de las predilectas en Hollywood, funciona siempre como reclamo. Y la próxima en atraer todas las miradas expectantes será Avatar: La leyenda de Aang, la traslación con actores de carne y hueso de la épica historia de una de las series de dibujos más queridas y de culto de los últimos años.

No es la primera vez que se tantea: en 2010 nada menos que M. Night Shyamalan (El sexto sentido, Llaman a la puerta) fue quien se encargó de escribir y dirigir una película considerada entonces como uno de los puntos más bajos de su carrera. Ahora hay margen para la redención con Albert Kim (el guionista de la serie Sleepy Hollow) a los mandos.

El idilio de la plataforma con la marca Avatar, sin embargo, no empieza aquí: en 2020, a pesar de que llevase más de una década finiquitada, Avatar, la leyenda de Aang la serie original que ahora se replica, se convirtió en una de las ficciones más vistas cuando la introdujo en su catálogo. No era para menos, pues con Avatar no sólo se activaba la nostalgia sino que su historia, a la par sencilla -el viaje de un héroe en un mundo de fantasía de inspiración asiática- e interesante, seguía siendo capaz de captar nuevos adeptos.

A pesar de ver la luz en un canal para niños como Nickelodeon, Avatar, la leyenda de Aang conquistó al público de forma transversal con un combo de mitología, aventuras, humor slapstick y escenas de acción bien armadas, pero sobre todo por un diseño de personajes a los que apetecía acompañar por un mundo imaginario que se antojaba también muy real. No reinventaba la rueda y era fiel al género: había un elegido, un alivio cómico que sacaba el coraje para luchar también, un villano que podría redimirse y una parte de romance. Y también un universo etéreo, dividido en cuatro naciones según los elementos clásicos (tierra, fuego, aire y agua) y con sus pueblos diferenciados (cada uno inspirado por la cultura japonesa, china, india e inuit), corrompido por la codicia de unos clichés que, lejos de jugar en su contra, aprovecha de la mejor manera.

Aang, el protagonista, era y es ese elegido: el Avatar. O lo que es lo mismo, aquel que podrá dominar el poder de todos los elementos y devolver la paz al lugar. Pero al inicio de la historia tan sólo es un chaval de 12 años y para lograr su cometido, por supuesto, tendrá que pasar por una serie de vicisitudes que, sin la ayuda de sus fieles amigos, resultarían imposibles. Un total de tres temporadas (Netflix adapta ahora en ocho capítulos los 20 de la versión original) abarcan este mito moderno. Si la cosa funciona, la plataforma tendría entre manos un vasto universo para desarrollar series derivadas, incluida la secuela Avatar: La leyenda de Korra, además de las precuelas y las historias laterales.

Como sucedía con Star Wars y El Señor de los Anillos, ver Avatar supone el placer de adentrarse en mundos ajenos al nuestro, donde no sólo tienen valor las peculiaridades del paisaje, sino que tanto sus héroes como sus villanos son personajes que los espectadores pueden seguir con interés. Otro punto a favor: la cosa no se va por las ramas, encandilada por la tentación de estirar su éxito. Hay un cierre épico y satisfactorio para sus seguidores, lo que vale por la sensación real de haber forjado una leyenda.

El joven Gordon Cormier —canadiense de ascendencia francesa y filipina— asume el reto de encarnar al carismático niño protagonista con el tatuaje de la flecha en su cabeza, junto a un elenco de caras nuevas y algún que otro viejo conocido de la pequeña pantalla como Daniel Dae Kim (el recordado Jin de Perdidos y al que también vimos en Hawaii 5.0 y The Good Doctor) en el papel del malo supremo. Deberán llegar a una audiencia masiva si quieren justificar la enorme inversión que han hecho en el producto, con un presupuesto de 120 millones de dólares. En cuestión de días veremos si esto cae del lado de One Piece o de las ignominiosas adaptaciones de Fullmetal Alchemist o Death Note.

Por Álvaro Onieva

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *