Ter Stegen y su imponente actuación

El portero alemán permite a una Barça traumatizado salir con un empate del campo del Borussia Dortmund (0-0)

Por Rafael Tapounet

Ter Stegen ‘über alles’. En un partido marcado a priori por el retorno de Messi y por el histórico debut europeo de Ansu Fati, el guardameta alemán se levantó por encima de todos para sostener al FC Barcelona con una actuación colosal. En plena polémica por unas justificadísimas declaraciones sobre su anómala suplencia en la selección germana, Ter Stegen volvió a su país para zanjar el debate con no menos de tres intervenciones decisivas (incluida la parada de un penalti) y permitió a su equipo salir de Dortmund con un empate para el que los jugadores de campo habían hecho más bien pocos méritos.

La providencia había decidido que el primer partido europeo del Barça post-Anfield se jugara en un escenario tan exigente como el Signal Iduna Park, con su demencial tormenta de decibelios y su intimidante muro amarillo. Y ante un rival de postín, el Borussia Dortmund de Mats Hummels, Marco Reus, Jadon Sancho y compañía. Parecía una buena oportunidad de ahuyentar los fantasmas y empezar a restaurar la confianza del equipo (no se pasa página de un destrozo como el de Anfield ganando en el campo del Ludogorets, con todo el respeto que merece el esforzado equipo búlgaro), y así pareció entenderlo también Ernesto Valverde, que, ante la comprensible ausencia de Messi en el once inicial, resistió la tentación de abrigarse con cuatro centrocampistas y, en una apuesta de riesgo que hay que reconocerle, repitió la alineación del pasado sábado ante el Valencia. Esto es, con Ansu Fati.

Debut histórico

El adolescente bisauguineano se convertía así, a sus 16 años y 321 días, en el jugador más joven que ha disputado un partido de la máxima competición europea con la camiseta azulgrana. Y, en este punto, el cuento de hadas que Fati empezó a protagonizar hace tres semanas debería seguir con una deslumbrante actuación del juvenil y, tal vez, con el gol que le hubiera dado el récord de precocidad anotadora en la historia de la Champions. Pero la realidad, ay, tenía otros planes. Y no por culpa de Ansu Fati, que lejos de amilanarse pidió foco desde el primer momento, sino por el desleído tono general del equipo azulgrana, que, en unos primeros 45 minutos para olvidar, condenó a la irrelevancia el juego de ataque del Barça.

Mejor plantado en el campo y empujado por las arrebatos de talento del explosivo Jadon Sancho , el Borussia Dortmund llegaba con cierta comodidad al área visitante, aunque una vez allí tenía menos definición que una película de Cinexin. Y, aun así, a punto estuvo de abrir el marcador en el minuto 25, cuando Ter Stegen le ganó un mano a mano imposible a Marco Reus. No sería la última vez que se verían las caras. Ni la penúltima, de hecho.

El partido seguía sin recibir noticias del Barça. Busquets naufragaba en el centro del campo, De Jong no encontraba el sitio, Arthur se cansaba de dar vueltas sobre sí mismo a la espera de algún movimiento interesante de los de delante y los laterales ni subían ni tapaban. El panorama se complicó aún más cuando en el minuto 40 Jordi Alba, víctima de una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda, tuvo que abandonar el césped y fue sustituido por Sergi Roberto.

Regreso de Messi

Apenas cambiaron las cosas en la segunda mitad. Y si cambiaron, fue a peor. Ensimismado al ver a Messi calentar por la banda, el equipo azulgrana dio un paso atrás y permitió que los jugadores del Dortmund empezaran a transitar por el área con cierta asiduidad. En una de esas, Semedo dio un pisotón a Sancho y el trencilla rumano Hategan señaló los 11 metros. El desenlace ya lo saben: lanzamiento de Reus y estirada inverosímil de Ter Stegen, que sacó el balón con la mano izquierda. No tuvo suficiente con eso Marc-André. Atendiendo a ese refrán alemán de origen bíblico que dice que las cosas buenas vienen de tres en tres, en el minuto 77 el portero azulgrana volvió a negarle el gol a Reus por tercera vez. Descomunal, lo suyo.

Para entonces, Messi ya llevaba un buen rato en el campo, pero su participación resultó a la postre tan discreta como el irreconocible juego del Barça durante todo el partido. Tal vez todo se deba a un trastorno de estrés postraumático. Es sabido que hay heridas que tardan en sanar.

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