El Alavés gana al Celta (1-0) y se medirá al Barça en la final

Edgar dio forma a la hazaña en Mendizorroza, donde el Alavés alcanzó la primera final de la Copa del Rey de su historia. Ganó al Celta (1-0) y se jugará el título el 27 de mayo contra el Barça, al que ganó en el Camp Nou en la tercera jornada de Liga, en una atmósfera que revivirá sin duda su otro hito histórico, la final de la Copa de la UEFA perdida ante el Liverpool en el 2001 (5-4).

El canario Edgar decidió en el primer balón que controló después de sustituir a Toquero poco antes. Corría el minuto 82, divisó antes que nadie la posible maniobra de Camarasa, que peinó hacia atrás el balón, y se coló entre tres defensas para batir a Sergio con un toque de clase. Un mazazo para el Celta, que no encontró la manera de levantarse ante un rival rearmado para aguantar lo que le echaran, incluidos seis minutos de prolongación.

Después del 0-0 de la ida, el respeto presidió la puesta en escena del choque, sobre todo por parte del cuadro gallego que salió replegado, sin ningún problema en ceder la iniciativa al cuadro vitoriano. Pese a ello, no tardó en verse expuesto en una jugada que acabó con un centro envenenado de Ibai al área chica al que no llegó por muy poco Toquero, el más activo e incisivo de los atacantes locales durante más de una hora.

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Respondió el Celta con un golpe de genio de Aspas, que burló a Manu García con un autopase de tacón en el área y tiró cruzado al segundo palo para que Pacheco, ‘San Fernando’ entre los aficionados locales, evitara el gol con una mano milagrosa. El internacional del Celta se dejó ver de nuevo para intentar sorprender esta vez al portero alavesista con una lejana vaselina después de verse beneficiado por un despeje defectuoso de Theo Hernández.

El Celta había conseguido sin demasiado esfuerzo neutralizar el empuje del Alavés, que hasta el descanso no volvió a amagar más que con una falta que Ibai lanzó centímetros por encima del larguero y en una buena salida de Toquero. Un panorama de equilibrio, con juego poco o nada fluido por ambas partes y escasas combinaciones desequilibrantes en las áreas, que cambió más que ligeramente tras el intermedio. Comenzó el Alavés atosigando a la defensa gallega a balón parado y enhebró después un par de buenas jugadas para construir claras ocasiones que pudieron haberle acercado a la final. Sergio frustró a Ibai y a Deyverson le faltaron paciencia y calidad para definir tras ser habilitado por Camarasa.

Al final, después de que el Celta desperdiciara su oportunidad por medio de Wass, que perdonó con un cabezazo a las manos de Pacheco, el golpe lo dio Edgar cuatro minutos después de salir por Toquero y nueve antes de tener que marcharse lesionado pero con la aureola del héroe en que se ha convertido para la afición alavesista. Camarasa tuvo en sus pies aumentar la ventaja en el tiempo añadido, pero se encontró con Sergio, lo que no hizo que bajara el tono de la fiesta en Mendizorroza.

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