Gerard Piqué salva al Barça con empate en Cornellà

El defensa manda callar al estadio blanquiazul tras equilibrar un gran gol de Gerard Moreno (1-1)

El Espanyol cerró en la Copa la racha de imbatibilidad del Barça (29 partidos) y estuvo a punto de frenar su carrera invicta en la Liga. Lo impidió Piqué, que permitió a su equipo sumar la jornada 22 sin perder. El defensa trasladó este domingo al terreno de juego el protagonismo que suele tener fuera antes y después en los derbis. Gerard Moreno había avanzado al Espanyol de cabeza y el otro Gerard igualó de la misma manera a ocho minutos del final.

32º poste azulgrana

Lo que era un derbi insípido y gélido, en una intempestiva tarde, cobró vida en la última media hora. En cuanto se desataron las hostilidades que, afortunadamente, fueron los goles. El frío y el agua atemperaron los ánimos, también en el césped, hasta que hubo la primera chispa que activó la emoción. Más o menos cuando Messi entró al cenagal, aunque no tuvo nada que ver excepto en haber servido la falta que aprovechó Piqué. Tuvo más que ver el pique de los Gerards y las discusiones a las que todos se apuntaron cuando se les aceleró el pulso.

En realidad fue la segunda chispa del duelo, pero la primera que prendió. Se había producido un tiro al travesaño de Coutinho, en una muestra de que ya está integrado al grupo: chocó con el poste como ya habían hecho 31 veces antes sus compañeros.

También pareció que era uno más en el campo. Su perfil es muy característico del Barça, al que tal vez aportará el disparo desde lejos, un déficit no menos significativo. Aunque procedente de Inglaterra, Coutinho se hundió en la ciénaga en la que se convirtió el campo y que perjudicó a todo quisque, ya que el Espanyol no pudo correr y el Barça no pudo tocar por idéntico motivo: el balón quedaba frenado.

Messi, suplente en un banquillo de lujo

Si en algún momento la Copa era pasto de las rotaciones, para el Barça es la Liga la plataforma para dar descanso a los titulares. Por la bestial ventaja adquirida sobre los perseguidores, claro.

Valverde se permitió el lujo de reservar a Messi en todo un derbi, algo tan insólito como haberle sentado en la Champions frente a la Juventus en noviembre. También se produjo, casualidad, antes de la visita a Mestalla en la Liga. El jueves, en cambio, anda el juego el pase a la final de Copa.

Valverde relevó titulares en cantidades industriales. Rakitic, Alba y Sergi Roberto formaron un pelotón de recambios de lujo. El técnico compensó la pérdida de fútbol dando la titularidad a Coutinho en su regreso a Cornellà junto a Iniesta y no tuvo miedo en volver a recurrir a los laterales suplentes (Semedo y Digne) que se vieron señalados ante el Alavés, catástrofe que no acabó consumándose. Tampoco la de Cornellà en una nueva y tardía reacción barcelonista, aunque cediera dos puntos que no le dañan en la Liga.

Quique apuesta por dos puntas

Como el Espanyol no tiene más que un torneo en el que centrarse, Quique salió con todo. Y sin miedo. Unió desde el inicio a los dos puntas, Baptistao y Gerard, que, al menos, dieron un par de sustos.

La idea general blanquiazul, en cambio, no varió respecto a las confrontaciones coperas: dio cuerda al rival para que chocara con su propia incapacidad para generar fútbol. Ordenado y muy bien puesto, Diego López solo se vio alterado por el chutazo de Coutinho antes de que Piqué mandara callar a todo Cornellà.

El Espanyol aguantó estupendamente, sin sufrir un solo rasguño, pero tampoco arañó hasta que lo hizo su Gerard y apareció Sergio García reforzando la apuesta ofensiva local, como si Quique intuyera el declive azulgrana.

Coutinho e Iniesta quisieron imponer su delicado juego, pero las condiciones empeoraron a medida que se acumulaban los litros en el césped, y solo el capitán aguantó para surtir de ideas al Barça. Las áreas no quedaron maltrechas porque el balón nunca cayó en ellas. Llegó volando hasta la red.

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