Leo Messi renueva con el Barcelona su contrato hasta el 2021

El nuevo acuerdo, que contempla una cuarta temporada si las dos partes quieren, eleva la cláusula de traspaso a 300 millones de euros

Leo Messi entrará en la edad de la jubilación futbolística en el Barça. Se daba por segura la renovación, pero la constatación del acuerdo, después de tantos anuncios inminentes que no se concretaban, alivia sobremanera al club y a la masa social. Messi, que llegó a Barcelona con 13 años y el cuerpo menudo, alargará su estancia hasta el 2021, cuando tendrá 34 años y una figura agigantada. Al estampar su firma, en unos 10 días, extenderá un vínculo de fidelidad con la entidad azulgrana que se está demostrando a prueba de todo tipo de crisis y sacudidas.

Messi concluía su contrato en el 2018. Ahora se alargará tres años más, con una cuarta opcional, que le uniría a la camiseta azulgrana hasta el 2022 y los 35 años. De certificarse este recorrido profesional, sumará 18 temporadas en el primer equipo, con el que colecciona cinco balones de oro, cuatro botas de oro y 30 títulos. Como referencia imprescindible de la suma de éxitos de las últimas etapas de la entidad, lo que se anunció ayer en realidad fue la renovación de la pared maestra de un club que parece permanentemente agrietado.

Pocas cifras han trascendido del acuerdo. Se sabe que el club azulgrana ha elevado de los 250 a los 300 millones de euros su cláusula de rescisión, para hacerla aún más inabarcable si cabe a la tentación de cualquier magnate. No se ha hecho público su sueldo, aunque rondará los 30 millones netos anuales. Una obviedad: será el mejor pagado de la plantilla. Tampoco se sabe el montante de la prima de fichaje que percibirá, concepto que ya recibió en su día Neymar, aunque según distintas informaciones apuntan a que podría alcanzar los 50 millones.

Después de la firma de su contrato nupcial con Antonela Rocuzzo, su chica de siempre, la fecha de la firma con su club de toda la vida no está aún fijada. El jugador se encuentra de luna de miel en Antigua y Barbado y debe incorporarse al inicio de los entrenamientos con Ernesto Valverde, en principio, el 12 de julio. No obstante, podría hacerlo unos días después. La directiva debe cerrar una expedición a Japón, de la que él formará parte, para sellar el acuerdo con Rakuten y que está previsto por esas fechas. Cuando guarde las maletas en Barcelona, la directiva de Josep Maria Bartomeu se está planteando una escenificación especial para la firma. Ese es un aspecto que está aún por decidir.

Los últimos mensajes entre el FC Barcelona y Jorge Messi, el padre de Leo, se intercambiaron ayer por la mañana, aunque el acuerdo se daba por hecho desde el día antes. Josep Maria Bartomeu, que ha sostenido en solitario la negociación con la intervención puntual de Óscar Grau, el CEO del club, y los servicios jurídicos, pudo por fin desvelar la fumata blanca. De puertas afuera, siempre mantuvo que la renovación se produciría por la buena disposición del futbolista. Y oportunamente la signatura se estampará en julio para que así compute en el próximo ejercicio económico, evitando tensionar aún más a las arcas asfixiadas del club.

“Leo es el mejor jugador de la historia del fútbol y está en el Barça desde muy pequeño, por lo tanto, esta historia continúa”, dijo el presidente azulgrana a la televisión oficial. “Llegó aquí muy joven, dio los pasos hasta llegar al primer equipo del Barça y acabó triunfando. Su compromiso con el equipo y el club se nota desde hace muchos años y se seguirá notando. Por tanto, es una historia muy bonita, de profesión, de fútbol y de estima a unos colores y que seguirá así hasta que deje de jugar al fútbol”. Para Bartomeu, la continuidad de Messi “quiere decir que las cosas van bien, irán bien y estamos muy contentos por él y por la familia azulgrana”.

Resulta lógica la declaración ufana de Bartomeu. La presión se le amontonaba para una renovación, la octava de Messi en el club, que era prioritaria sobre cualquier otra gestión. Por encima de todas los artículos y voces, nadie apremió más que Luis Suárez, el amigo del argentino, que en un tono airado, cuando Óscar Grau, recién llegado, trató de aportar serenidad económica al debate, exclamó: “Lo que hay que hacer es renovar a Messi y no tener sentido común”.

El club puede sentirse aliviado y Messi puede sentir que alcanza la madurez vital con todo de cara. Liberado de la condena de 21 meses de prisión por fraude fiscal, intercambiada por un multa menor, el argentino cobrará como el mejor y seguirá jugando entre amigos en un entorno familiar reposado. El Barça, con su renovación, ha ganado también paz. Se queda con el mejor para siempre.

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